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Montessori 101

Por Tim Seldin : Traducción al español Lidia Alonso

Cada año, miles y miles de niños pequeños comienzan su educación en escuelas Montessori alrededor del mundo.  Sus padres preguntan, “¿Qué es esto llamado Montessori en dónde hemos puesto a nuestros hijos?”
Sus preguntas están todas bien fundadas, porque las escuelas Montessori son generalmente muy diferentes de las escuelas a las que la mayoría de nosotros asistimos cuando éramos pequeños.

Aquellos de nosotros que hemos pasado años entre niños Montessori, sabemos que ¡Montessori funciona! Los padres que se inician en Montessori, deben escoger entre un sinnúmero de impresiones conflictivas. Cuando los amigos les piden que les cuenten un poco sobre la nueva escuela Montessori de sus hijos, sinceramente no saben por dónde empezar.

 

Índice

Montessori 101    1
Las mil caras de Montessori en Norteamérica    3
¿Qué hace diferentes a las escuelas Montessori?    3
Un día en la vida de un alumno Montessori    5
Dra. Maria Montessori - Una perspectiva histórica    8
¿Por qué la llaman "Casa de los Niños”?    13
El ambiente preparado    15
¿Por qué las escuelas Montessori agrupan a los niños en grandes salones de edades variadas?    15
Esos Misteriosos Materiales Montessori: El camino del pensamiento concreto al abstracto    18
El Plan de Estudios Montessori    19
Un día típico    19
¿Cómo pueden los maestros Montessori satisfacer las necesidades de tantos niños diferentes?    19
Montessori enseña a los niños a pensar y descubrir por sí mismos    21
Respeto e independencia: Las bases de la propuesta Montessori    21
Libertad de movimiento y  trabajo líbremente elegido    21
¿Qué es lo más importante que los niños obtienen de Montessori?    22
¡Socorro, nuestra escuela Montessori quiere “Normalizar”a mi hijo!!!    23
¿Qué resultados podemos esperar si le damos a nuestro hijo una educación Montessori?    24
¿Podrá mi hijo adaptarse a una escuela tradicional después de Montessori?    25
¿Montessori prepara a los niños para el mundo real?    26
¿No es elitista Montessori?    28
¿Montessori se opone a la competencia?    28
¿Es verdad que los niños Montessori nunca juegan?    29
¿Montessori se opone a la fantasía y la creatividad?    29
¿Qué pasa si un niño no tiene ganas de trabajar?    29
¿Montessori se opone a las tareas en la casa, los exámenes y las notas?    30
Los deberes    30
Los exámenes    30
Los “tests estandarizados"    31
Informe sobre el progreso del alumno    31
¿Qué pasa con los niños con necesidades especiales?    31
Ser una maestra Montessori    32
¿Montessori es lo correcto para mi hijo?    34
¿Por qué hay tanta variedad entre las escuelas Montessori ?    35
La elección de una escuela Montessori para tu hijo    35
¿Cómo puedo saber si encontré una escuela Montessori “verdadera” ?    36
Características de una escuela Montessori auténtica    36

Montessori 101

Cada año, miles y miles de niños pequeños comienzan su educación en escuelas Montessori alrededor del mundo.  Sus padres preguntan, “¿Qué es esto llamado Montessori en dónde hemos puesto a nuestros hijos?”
Sus preguntas están todas bien fundadas, porque las escuelas Montessori son generalmente muy diferentes de las escuelas a las que la mayoría de nosotros asistimos cuando éramos pequeños.

Aquellos de nosotros que hemos pasado años entre niños Montessori, sabemos que ¡Montessori funciona! Los padres que se inician en Montessori, deben escoger entre un sinnúmero de impresiones conflictivas. Cuando los amigos les piden que les cuenten un poco sobre la nueva escuela Montessori de sus hijos, sinceramente no saben por dónde empezar.

“Todo era tan lindo cuando visitamos la escuela la última primavera. Samantha verdaderamente disfrutó sus pocos primeros días. Pero para ser sinceros, ¡la mayor parte de lo que la escuela nos dijo sobre cómo funciona Montessori, se nos escapó! Después de todo es demasiado comprender todo junto, toda esa descripción sobre los niveles de desarrollo, los períodos sensibles, y los ambientes preparados. Y simplemente ¿cómo se supone que debemos llamar a las  maestras de Samantha? ¿Son “directoras”, “tutoras”,”mediadoras”, o son “guías”? ¡Cielos!, Me pregunto si alguna vez simplemente enseñan”

Todo parece tan terriblemente complicado, especialmente cuando la gente parece tener impresiones tan distintas sobre Montessori. Algunos se entusiasman con ella, en tanto otros piensan que debés estar de remate para poner a tu hijo en una escuela Montessori.
Hay quienes están firmemente convencidos de que Montessori es demasiado rígida y que priva a los niños de su creatividad, en tanto otros objetan que es completamente desestructurada y sin estándares académicos.

“¿No es Montessori la clase de escuela en la que se les permite a los niños hacer lo que quieren? Quizá funcione con tu Sally, pero me temo que ¡si mi Danny fuera dejado a su propio arbitrio, jamás elegiría hacer un ápice de tarea escolar! ¡Él necesita orden, estructura, un salón de clases pequeño, y disciplina!”

Por más de treinta años, he tratado de ayudar a los padres a manejar todo esto de modo que se tranquilicen a sí mismos, sabiendo que Montessori no va a dejar a sus niños académicamente minusválidos e incapaces de logros en el mundo real. Aún no es posible poner a Montessori en contexto cuando el resto del mundo parece absolutamente sometido a una propuesta totalmente diferente para la crianza de los niños.
Montessori 101, fue escrito para ayudar a los nuevos padres como vos, a empezar a descubrir lo que saben los niños Montessori. ¡Montessori funciona!

Las mil caras de Montessori en Norteamérica


Quizás hay 4000 escuelas Montessori en los Estados Unidos y Canadá, y miles más alrededor del mundo. Se pueden encontrar escuelas Montessori en toda Europa Occidental, Central y en Sudamérica, Australia, Nueva Zelanda, y gran parte de Asia. El movimiento se extiende en países como Holanda, Reino Unido, Irlanda, India, Sri Lanka, Corea, y Japón, y está comenzando a desarrollarse en Europa Oriental, las repúblicas de la vieja Unión Soviética y China.

Hay gran diversidad dentro de la comunidad de escuelas Montessori. A pesar de la impresión de que todas las escuelas Montessori son iguales, quizá  como lo son las franquicias de MacDonald´s, no hay dos escuelas Montessori iguales.

A lo ancho de los Estados Unidos y Canadá, podemos encontrar escuelas Montessori en casi todas las comunidades, de costa a costa. Se las puede encontrar en sótanos de iglesias, graneros reciclados, centros comerciales, antiguas escuelas estatales, y en villas costosas con cientos de niños y apariencia de importancia y estabilidad. Podemos encontrarlas en escuelas estatales de suburbio o del centro de las ciudades. Se pueden encontrar escuelas Montessori en casas elegantes,  el resultado de la visión personal de su dueño/director. Muchas se encuentran en comunidades ricas, pero otras tantas sirven en barrios de obreros y de pobres. Podemos encontrar a Montessori en programas “Head Start” , jardines maternales de nuestras ciudades, campos de trabajadores golondrina, y en las reservaciones de indígenas.

Algunas escuelas Montessori se enorgullecen de seguir siendo fieles a lo que consideran la visión original de la Dra. María Montessori, en tanto otras disfrutan de su flexibilidad y adaptación pragmática. Cada escuela refleja su propia y única combinación de instalaciones, programas, personalidad, e interpretación de la visión de la Dra. María Montessori.

La mayoría de las escuelas Montessori comienzan con niños de tres años y se extienden en la escuela primaria. Cada año más escuelas abren  programas de nivel medio en un extremo y programas de nivel inicial en el otro.
Las escuelas Montessori ofrecen una gran variedad de programas. Muchas se centran en satisfacer las necesidades de la familia que trabaja. Otras se describen a sí mismas como, programas preparatorios para el nivel universitario. Las escuelas Montessori estatales se enorgullecen de atender a todos los niños, en tanto muchas escuelas independientes trabajan para encontrar la coincidencia exacta entre el estudiante, la escuela, y los valores familiares.

La Fundación Montessori y El Consejo Montessori Internacional celebran la diversidad entre las escuelas Montessori. Así como cada niño es único e irrepetible, así son las escuelas que nosotros establecemos, comunidades únicas e irrepetibles de padres y maestros.

¿Qué hace diferentes a las escuelas Montessori?


Las escuelas Montessori no son absolutamente diferentes a las otras escuelas. Durante el siglo pasado, las ideas de la Dra. María Montessori tuvieron una influencia profunda y creciente en la educación alrededor del mundo. Sin embargo, en tanto los elementos individuales de su programa encuentran su lugar en más aulas cada año, se produce un impacto acumulativo cuando las escuelas implementan el modelo Montessori completo, lo que genera algo totalmente diferente.

A continuación aparecen algunos puntos clave a considerar cuando se mira a las escuelas Montessori en más detalle:

1.   Montessori comienza con un gran respeto por los niños como personas únicas e irrepetibles. Se trabaja desde una profunda preocupación por su desarrollo social y emocional.

2.    Las escuelas Montessori son comunidades de alumnos, maestros y padres afectuosas y contenedoras. ¡Los niños no son un número!

3.    Montessori  concientemente les enseña a los niños a ser amables y pacíficos.

4.    Las aulas Montessori son ambientes alegres y estimulantes para aprender.

5.   Las clases Montessori reúnen a los niños en grupos de diferentes edades, y no en clases exclusivas de un solo nivel de edad. Generalmente, cubren tres años de nivel de edad. Los niños permanecen con sus maestras durante tres años. Esto permite que los maestros desarrollen vínculos estrechos y duraderos con sus alumnos, que puedan conocer acabadamente el estilo de aprendizaje de cada niño, al tiempo que estimula un fuerte sentimiento de comunidad entre los niños. Cada año, más y más escuelas “no-Montessori” adoptan esta estrategia altamente efectiva.

6.   Las aulas Montessori no están conducidas solamente por las maestras. Se enseña a los alumnos a conducir su propia comunidad, y a desarrollar capacidades poco frecuentes de liderazgo e independencia.

7.   Montessori da por sentado que los niños nacen inteligentes, simplemente aprenden de modos diferentes y progresan a su propio ritmo. La propuesta de educación Montessori está específicamente diseñada para reconocer y  dirigir estilos de aprendizaje diferentes, ayudando a los alumnos a aprender a estudiar de un modo más efectivo. Los alumnos progresan cuándo dominan nuevas habilidades, avanzando cuándo están en condiciones de hacerlo.

8.   Rara vez los alumnos Montessori se basan en libros de texto o manuales. ¿Por qué? Porque muchas de las habilidades y conceptos que los niños aprenden son abstractos, y los libros de texto simplemente no los hacen vívidos. También, en el caso de la lectura, muchas de las series de lectura no ofrecen colecciones de primer nivel, ni historias obligatorias y ensayos. En cambio Montessori se basa en la experimentación de materiales de aprendizaje concretos y en las bibliotecas, dónde los niños están en contacto con la mejor literatura y material de referencia.

9.   El aprendizaje no apunta a una repetición mecánica y la memorización. El objetivo es el desarrollo de alumnos que comprendan su tarea escolar.

10.  Los alumnos Montessori aprenden a través de la experiencia manual, la investigación, y la búsqueda. Se comprometen activamente con sus estudios, en lugar de esperar de forma pasiva que alguien lo haga por ellos.

11.  Montessori estimula y marca altos niveles de expectativa para sus alumnos, no solo para aquellos considerados “dotados”

12.  Los alumnos desarrollan la autodisciplina y un sentido interno de finalidad y motivación. Después de graduarse con Montessori, estos valores les son de gran utilidad en la escuela media, la universidad, y en sus vidas como adultos.

13.  Las escuelas Montessori generalmente reflejan una comunidad de estudiantes muy variada y su plan de estudios promueve el respeto mutuo y una perspectiva global.

14.  Los alumnos desarrollan el amor por el mundo natural. Las Ciencias Naturales y la educación al aire libre es un elemento importante de la experiencia de nuestros niños.

15.  El plan de estudios Montessori es cuidadosamente estructurado y está articulado para demostrar la vinculación entre las diferentes áreas temáticas. Cada clase enseña el pensamiento crítico, la composición y la búsqueda. Las lecciones de historia vinculan la arquitectura, las artes, la ciencia y la tecnología.

16. Los alumnos aprenden a preocuparse por el otro a través del servicio comunitario.

17.  Los maestros Montessori facilitan el aprendizaje, acompañan continuamente a los alumnos y llegan a conocerlos como amigos y tutores.

18.  Los alumnos aprenden a no tener miedo a cometer errores; los ven como pasos naturales en el proceso de aprendizaje.

19.  Los alumnos Montessori aprenden a colaborar y trabajan juntos para aprender y en grandes proyectos. Se esfuerzan por su bien, en lugar de competir uno contra otro por las notas más altas en el curso.

Un día en la vida de un alumno Montessori


Es  noche a las 7:05, esta mañana de mediados de invierno cuándo Jeanne Saunders se detiene en la zona de detención de la escuela Montessori a la que han asistido sus tres hijos desde que cada uno cumplió dos años.
Jeanne ha hecho este viaje con tanta frecuencia a través de los años que la escuela le parece su segundo hogar. Ella trabaja en el centro de la ciudad y de rutina, no puede dejar su trabajo hasta después de las cinco. Su esposo enseña en las escuelas públicas locales y termina mucho más temprano. Él recogerá a los niños del programa post-escolar, alrededor de las 4:30, pero si se le hace tarde, sabe que los niños estarán bien hasta que llegue. La escuela se enorgullece por ser útil a las familias, y las familias aprecian el horario extendido y el campamento de verano.

Teddy, Josh y Jennifer están absolutamente convencidos de que la escuela es su segundo hogar. Jennifer es una de esas niñas, que a través de los diez años en Montessori, habla de su escuela con cariño y firmeza. Los visitantes pueden verla con frecuencia, cuando sin vacilar un momento se acerca a recibirlos y ofrecerles una taza de café o acompañarlos en un recorrido por las instalaciones. Cuando la gente le pregunta si le gusta Montessori, ella sonríe y dice “Por supuesto, como puede alguien no querer este lugar. Tus maestros son tus mejores amigos, la tarea es verdaderamente interesante, y los otros niños son como tus hermanos y hermanas. Es una familia. Te sentís verdaderamente cerca de cada uno.”

Jennifer acompaña a Teddy, de 4 años, y a Josh, que tiene 7, hasta la supervisión de la mañana. Después de dejarlos, camina cuesta debajo de la colina hasta la primaria superior (Upper School) en dónde cursa 7º grado. Se encuentra con dos de sus amigos en el camino, y se sienta a conversar con tranquilidad mientras espera que comience su primera clase.

La supervisión de Teddy de la mañana, es en su salón habitual. Después de colgar su abrigo, se aproxima a Judy, miembro del personal de la escuela encargada de su salón, hasta que la escuela comienza oficialmente a las 8:30. Él pregunta si hay algo preparado para comer. Judy le sugiere que se sirva solo. Él se sirve con la cuchara una ración de cereal de un pequeño recipiente, y le agrega leche. Lleva su refrigerio de la mañana a una mesa pequeña y come. Los niños y los padres van  apareciendo cada tanto, en la habitación y paulatinamente el número de niños del programa de la mañana temprano llega a 15.

Después de tomar su desayuno, Teddy camina lentamente hasta el caballete de pintor y empieza a pintar con Teresa, una pequeñita que acaba de cumplir 3 años y que se ha incorporado a la clase hace solo unas pocas semanas. Ellos pintan tranquilos, dirigiéndose la palabra el uno al otro sobre nada en particular. Finalmente, Teddy se cansa de pintar y limpia y ordena todo. Por un momento se siente tentado a ir para afuera y dejar el caballete desordenado, pero cuidadosamente limpia y retira los materiales tal como aprendió durante más de dos años en Montessori.

A las 8:30, llegan sus dos maestras, junto con varios niños más. Otros se agregan en seguida hasta que todos los 30 alumnos y dos maestras se mueven con tranquilidad por el salón.

Los niños Montessori trabajan con materiales manipulables que hacen que los conceptos abstractos sean claros y concretos. Esos materiales permiten que los jóvenes alumnos desarrollen una clara imagen interna de los conceptos matemáticos, tales como cuán grande es el número mil, qué significa cuando nos referimos a la columna de los “cientos”, y que ocurre cuando dividimos un número por otro. Este enfoque tiene sentido para los niños.

Sobre estas bases de aprendizaje experimental concreto, las operaciones matemáticas, tales como la adición, se aclaran y hacen concretas, permitiendo que el niño internalice una imagen clara de cómo funciona el proceso.
Teddy y otro niño comienzan a trabajar juntos para construir y resolver un problema matemático. Usando juegos de tarjetas de números, cada uno decide cuantas unidades, decenas, centenas y unidades de mil habrá en su sumando. Las tarjetas que muestran las unidades 1 a 9, están impresas en verde, las tarjetas con los números 10 a 90 en azul, las tarjetas de los cientos 100 a 900 están impresas en tinta roja, y las tarjetas que muestran los números 1000 a 9000 están impresas en verde nuevamente, porque representan las unidades de mil.
Mientras Teddy y su amigo construyen sus números, ellos deciden cuantas unidades quieren, encuentran la tarjeta que muestra la cantidad, la colocan en el ángulo superior derecho de su espacio de trabajo. Luego van al banco, una colección central de material de cuentas doradas, y recogen la cantidad de cuentas que se corresponde con la tarjeta de número seleccionada. Este proceso se repite con las decenas, las centenas, y las unidades de mil.

Los dos sumandos se combinan en el proceso que llamamos adición. Comenzando con las unidades, los niños cuentan las cantidades combinadas para determinar el resultado de sumarlas juntas. Si el resultado es nueve o menos, ellos simplemente encuentran la tarjeta con el número grande que representa la respuesta. Si la adición ha resultado en una cantidad de diez cuentas o más, los niños se detienen a la cuenta de diez y llevan estas unidades al banco para cambiarlas por una barra de diez: diez unidades es igual a diez. Este proceso se repite con las decenas, las centenas y las unidades de mil.

Son aproximadamente las diez, ahora y Teddy tiene un poco de hambre. Se dirige a la mesa con el refrigerio y se prepara varias porciones de apio relleno con manteca de maní. Se sirve una taza de jugo de manzana, usando una pequeña jarra que tiene el tamaño justo para sus manos pequeñas. Cuando terminó, Teddy seca su mantel individual.

La limpieza de su refrigerio le despertó a Teddy ganas de limpiar realmente algo, y elige el lavado de mesa. Toma el balde, una jarra pequeña, una esponja, un cepillo de limpieza, toalla y jabón suficiente y procede a fregar la mesa pequeña lenta y metódicamente. Mientras trabaja, está absorto en el diseño que su cepillo y esponja hicieron en la espuma de jabón sobre la superficie de la mesa. Teddy devuelve todo a su lugar de depósito. Cuando terminó, la mesa está más o menos limpia y seca; un niño de cuatro años lava una mesa por el mero placer del proceso; que conduzca a una superficie más limpia es casual. Lo que Teddy está aprendiendo por sobre todas las cosas, es un sentido interno de orden, un mayor sentido de independencia, y una mayor capacidad para concentrarse y seguir una secuencia de pasos compleja.

Teddy se mueve libremente por el salón de clase, escogiendo actividades que le llaman la atención. En un sentido muy real, Teddy y sus compañeros son responsables del cuidado de este ambiente tamaño niño. Cuando sienten hambre, se preparan su propio refrigerio y bebida. Van al baño sin ayuda. Cuando algo se derrama, se ayudan mutuamente a limpiar todo cuidadosamente. Podemos ver niños cortando fruta cruda y vegetales, barriendo, desempolvado, lavando ventanas. Ponen la mesa, se atan sus zapatos, lustran platería, y crecen constantemente en su autoestima e independencia.

Como Teddy se da cuenta que las plantas necesitan agua, lleva la regadera, de planta en planta, sin derramar una gota.

Ahora son las 11, y una de sus maestras, Ana, se le acerca y le pregunta como ha sido la mañana. Ellos se traban en una conversación sobre sus últimos intereses, lo que lleva a Ana a sugerir otra lección de lectura.
Ella y Teddy se sientan frente a un pequeño mantelito individual con varias tabletas de madera, sobre las cuales están trazadas las letras en papel de lija. Ana escoge una tarjeta y lentamente delinea la letra “d”, pronunciando lentamente el sonido fonético de la letra: dh, dh, dh. Teddy delinea la letra lentamente con su manito y repite el sonido hecho por su maestra.

Teddy no la conoce como la letra “de”; durante el próximo año aproximadamente, él solamente la llamará por su sonido fonético: dh. De esta manera, no necesita  aprender el proceso usual de convertir el nombre de la letra “d”, al sonido que hace, dh. Prosiguiendo con dos o tres letras más, Ana ayuda a Teddy lentamente a armar una colección de letras que conoce por su sonido fonético.

Ana ayuda a Teddy en un proceso de tres pasos: “Teddy, ésta es dh” ¿Podés decir dh? ¡Fantástico! Ahora, ésta es bh (la letra b) Teddy, ¿Podés mostrarme la dh? ¿Podés darme la bh? Correcto. De acuerdo, ¿qué es esto (levantando una de las letras de papel de lija que acaba de presentar)?” Teddy responde, y el proceso continúa otros pocos minutos. La lección completa es bastante corta, quizá de quince minutos más o menos. Antes que pase mucho tiempo, Teddy empezará a poner sonidos juntos para formar palabras simples de tres letras.
El día de Teddy continúa igual que comenzó la mañana. Almuerza con la clase a las 11:45, después de lo cual sale con sus amigos a jugar en la nieve. Después del almuerzo, la maestra de español, entra al salón y se pone a trabajar con un grupo reducido de alumnos. Finalmente, le da una palmadita a Teddy en su hombro y le pregunta si él quiere ir con ella a una lección. Él sonríe, pero se rehúsa amablemente. Está demasiado ocupado con el proyecto que eligió.

Por la tarde, hace algo de arte, escucha una selección de grabaciones del ballet Cascanueces, trabaja en sus nombres de formas con el gabinete de geometría, y completa un rompecabezas del mapa de los Estados Unidos.
Cuando el día termina, Teddy probablemente completó veinte o treinta actividades diferentes, la mayoría de las cuáles representa contenido curricular suficientemente avanzado para alguien que, después de todo, acaba de cumplir cuatro, hace dos meses. Pero cuando su papá lo retira a las 4:50, su respuesta a las preguntas habituales sobre “¿Qué hiciste en la escuela hoy?” no es diferente de la de muchos chicos. “¡Oh!, no sé. ¡Creo que hice un montón de cosas!”

Dra. Maria Montessori - Una perspectiva histórica


“Ayudar la vida, dejándola libre, no obstante, para que se despliegue sola, esa es la tarea básica del educador.”
“La nuestra era una casa para niños, más que una escuela verdadera. Nosotros habíamos preparado un lugar para los niños dónde una cultura que ha sido esparcida  podía ser asimilada, sin ninguna necesidad de instrucción directa… Sin embargo, estos niños aprendieron a leer y escribir antes de cumplir cinco años, y nadie les dio ninguna lección. En esa época parecía un milagro  que los niños de cuatro y medio, pudieran escribir, y que ellos hubieran aprendido sin la impresión de que les fue enseñado.”

“Durante mucho tiempo estuvimos tratando de descifrar esto. Solo después de repetidos experimentos pudimos deducir con certeza que todos los niños están dotados con la capacidad de “absorber” cultura. Si esto fuera así –razonamos- si la cultura puede ser adquirida sin esfuerzo, proveamos a los niños con otros elementos de la cultura. Y entonces vimos como “absorbían” mucho más que lectura y escritura: botánica, zoología, matemática, geografía, y todo con la misma facilidad, espontáneamente y sin cansarse.”

“Y así descubrimos que la educación no es algo que la maestra hace, sino que es un proceso natural que se desarrolla espontáneamente en el ser humano. No se adquiere escuchando palabras, sino en virtud de experiencias en las que el niño actúa sobre su ambiente. La tarea del maestro no es hablar, sino preparar una serie de motivaciones para la actividad cultural en un ambiente especialmente hecho para el niño.”

"Mis experimentos, llevados a cabo, en muchos países diferentes, han continuado hasta  ahora por cuarenta años (ed. ahora por  más de noventa años), y mientras los niños crecían, los padres me pedían que extendiera mis métodos a edades más avanzadas. Así  descubrimos que la actividad individual es el factor que estimula y produce el desarrollo, y esto no es más  cierto con los pequeños de edad  preescolar que con los niños de primaria y secundaria.”

La Mente Absorbente
Dra. María Montessori

María Montessori es una figura tan controvertida en educación hoy, como lo fue hace medio siglo atrás. Alternativamente considerada como la defensora de la educación temprana del niño, o desechada por obsoleta e irrelevante, sus investigaciones y los estudios que ella inspiró ayudaron a cambiar el curso de la educación.
Entre quienes estudiaron con ella y continuaron haciendo sus propias contribuciones a la educación y la psicología infantil se encuentran Ana Freud, Jean Piaget, Alfred Adler, y Eric Ericsson. Muchos de los elementos de la educación moderna han sido adaptados de las teorías de Montessori. A ella, se le reconoce el desarrollo de las aulas abiertas, la educación personalizada, los materiales de aprendizaje manipulables, los juguetes didácticos, y la instrucción programada. En los últimos treinta y cinco años los educadores de Europa y Norteamérica comenzaron a reconocer la coherencia entre la propuesta Montessori y lo que hemos aprendido en las investigaciones sobre el desarrollo infantil.

María Montessori fue una adelantada para su época. Nació en 1870 en Ancona, Italia, en una  familia de clase media educada pero no adinerada. Creció en un país considerado muy conservador en sus actitudes hacia las mujeres, sin embargo aún en contra de la enorme resistencia de su padre y sus maestros, Montessori prosiguió una educación científica y fue la primera mujer que se graduó de médico en Italia.

Como médica practicante asociada en la Universidad de Roma, ella era científica, no maestra. Es una ironía que ella se haya hecho famosa por sus contribuciones en un campo que ella había rechazado por ser el refugio tradicional de las mujeres, cuando pocas profesiones se les ofrecían que no fueran las tareas domésticas o el convento. El método Montessori se desarrolló, casi accidentalmente a partir de un pequeño experimento que la Dra. Montessori llevó a cabo de forma secundaria. Su talento no proviene de su capacidad docente, sino de que ella se diera cuenta de la importancia que tenía lo que ella había encontrado.

Cómo médica, la Dra. Montessori se especializó en pediatría y psiquiatría. Enseñó en la escuela de medicina de la Universidad de Roma, y a través de sus clínicas libres ella solía contactarse con niños de la clase trabajadora y pobres. Estas experiencias la convencieron de que la inteligencia no es inusual y que la mayoría de los recién nacidos vienen al mundo con un potencial humano que apenas se da a conocer.

Su trabajo reforzó sus ideales humanitarios, y se hizo lugar en su agenda recargada, para apoyar activamente los movimientos de reforma social. Al principio de su carrera profesional, aceptó dar charlas en toda Europa a favor de los movimientos feministas, fuerzas de paz, y  la reforma legal sobre trabajo infantil. Montessori se hizo conocida y altamente respetada en toda Europa, lo que indudablemente contribuyó a la publicidad que rodeó a sus escuelas.
En 1901, Montessori fue designada Directora del nuevo Instituto  Ortofrénico , adjunto a la Universidad de Roma, antiguamente usado como asilo para los niños “deficientes y locos” de la ciudad, la mayoría de los cuales eran probablemente retardados o autistas. Ella inició una ola de reformas en un sistema que anteriormente había servido tan solo para confinar a jóvenes mentalmente deficientes en habitaciones vacías.  Cómo conocía la necesidad que tenían sus pacientes de estimulación, actividad con fin propio, y autoestima, Montessori insistía en que el personal hablara con los pacientes con el mayor respeto. Armó un programa para enseñar a sus pupilos a cuidarse a sí mismos y al ambiente.

Al mismo tiempo, ella inició un estudio meticuloso de todas las investigaciones realizadas previamente sobre la educación de los mentalmente disminuidos. Sus estudios, condujeron  a Montessori al trabajo de dos médicos franceses casi olvidados de los siglos dieciocho y diecinueve: Jean Itard y Eduardo Seguin. Itard es más conocido por su trabajo con el “Salvaje de Aveyron”, un joven que fue encontrado vagando desnudo en la selva, cuando había pasado 10 años viviendo solo. El muchacho no podía hablar y carecía de casi todas las destrezas de la vida diaria. Acá había, aparentemente un “hombre al natural”, un ser humano que se desarrolló sin los beneficios de la cultura y la socialización con los mismos de su especie. Itard esperaba que su estudio echara alguna luz sobre el antiguo debate sobre qué proporción de la inteligencia humana y la personalidad es hereditaria y qué proporción deriva de la conducta aprendida.

El experimento de Itard tuvo un éxito relativo, pues se encontró con que el “muchacho salvaje” no colaboraba y no tenía deseos o no podía aprender muchas cosas. Esto llevó a Itard a suponer la existencia de períodos de desarrollo en el crecimiento humano normal. Durante estos “períodos sensibles” el niño debe ser estimulado o ¡crecerá por siempre carente de las habilidades humanas y los conceptos intelectuales que perdió en la etapa cuando pueden ser aprendidos fácilmente! Aunque los esfuerzos de Itard para enseñarle al muchacho salvaje fueron  escasamente exitosos, siguió un enfoque metódico para diseñar el proceso, sosteniendo que toda educación se beneficiaría con el uso de la observación cuidadosa y la experimentación. Esta idea fue sumamente atractiva para la Montessori científicamente entrenada, y luego se transformaría en la piedra angular de su método. De Eduardo Seguin, Montessori obtuvo una nueva  confirmación del trabajo de Itard, junto con un sistema más específico y organizado para aplicarlo a la educación cotidiana de los disminuidos. Hoy, Seguin es reconocido como el padre de nuestras técnicas modernas de educación especial para los retardados.

De estos dos antecesores, Montessori tomó la idea de un enfoque científico de la educación, basada en la observación y la experimentación. Ella pertenece a la escuela del pensamiento “Child Study” (traduce: Estudios del Niño) y  prosiguió su trabajo con el entrenamiento cuidadoso y la objetividad del biólogo que estudia la conducta natural de un animal de la selva. Ella estudió a sus jóvenes retardados, escuchándolos y anotando cuidadosamente todo lo que hacían y decían. De a poco comenzó a captar el sentido de quienes eran verdaderamente y de qué métodos funcionaban mejor. Su éxito alcanzó notoriedad mundial cuando, dos años después de que comenzara, muchos de los adolescentes “deficientes” de Montessori lograron pasar los exámenes estandarizados para sexto grado de las escuelas públicas italianas. Aclamada por este “milagro”, Montessori respondió sugiriendo que sus resultados demostraron solamente que las escuelas públicas debían ser capaces de obtener resultados dramáticamente mejores con los niños normales.

Desafortunadamente, el Ministerio de Educación Italiano no recibió bien esta idea, y se le negó el contacto con niños en edad escolar. Frustrada en sus esfuerzos por llevar adelante el experimento con alumnos de escuelas públicas, en 1907 Montessori se lanzó a la oportunidad de coordinar un centro de cuidado diurno para niños de la clase trabajadora, que eran muy pequeños para asistir a la escuela pública.

La primera “Casa dei Bambini” o “Casa de los Niños” estaba ubicada en el peor distrito carenciado de Roma, y las condiciones que Montessori debió enfrentar eran pasmosas. Su primer curso estaba formado por cincuenta niños entre dos y cinco años de edad, a los que les ensañaba una cuidadora sin entrenamiento.
Los niños permanecían en el centro desde el amanecer hasta el anochecer, mientras sus padres trabajaban. Recibían dos comidas por día, se los bañaba regularmente, y estaban en un programa de cuidado médico. Esos mismos niños eran los típicos del centro de las ciudades en condiciones de pobreza extrema. Ingresaron a la Casa de los Niños, el primer día llorando y empujando, mostrando en general una conducta agresiva e impaciente. Montessori, sin saber si su experimento funcionaría en tales condiciones, comenzó por enseñarles a los niños mayores, como ayudar en las tareas de todos los días que debían hacerse. También introdujo los rompecabezas de percepción para  manipular, que ella había usado con los retardados.

Los resultados la sorprendieron, porque a diferencia de los niños retardados que debían ser estimulados para usar los materiales, estos pequeños eran atraídos al trabajo que ella introducía. Los niños que habían vagado sin rumbo la semana anterior, comenzaron a asentarse durante largos períodos de actividad constructiva. Ellos estaban fascinados con los rompecabezas y los aparatos para el entrenamiento de la percepción. Pero, para sorpresa de Montessori, los niños de tres y cuatro años se deleitaban con aprender las destrezas  prácticas de la vida diaria que reforzaban su independencia y autoestima. Todos los días, le pedían que les mostrara más, aún aplaudiendo con placer, cuando Montessori les enseñaba el uso correcto de un pañuelo de mano. Pronto, los niños mayores empezaron a hacerse cargo del cuidado de la escuela, ayudando a su maestra con la preparación  y distribución de las comidas y el mantenimiento de un ambiente impecablemente limpio. La conducta de ellos como grupo, cambió drásticamente de  ser los chicos de la calle que corrían desenfrenadamente, a ser ejemplos de amabilidad y cortesía. No fue gran sorpresa que la prensa encontrara  atractiva tal historia de interés humano y de inmediato la difundieran por el mundo.

La educación Montessori suele ser criticada por demasiado estructurada y académicamente demandante para los niños pequeños. Montessori se hubiera reído de esta insinuación. A menudo decía, “Yo estudié a mis niños, y ellos me enseñaron a enseñarles.” Montessori transformó en una costumbre el prestarle atención minuciosa a la conducta espontánea de ellos,  indicando que solo de este modo una maestra podía saber cómo enseñar. Las escuelas tradicionales le prestan poca atención a los niños como personas, salvo para exigirles que se adapten a nuestros estándares. Montessori sostenía que la tarea del educador es servir al niño, determinando lo que cada uno necesita para poder lograr el máximo progreso. Para ella, un niño que fracasa en la escuela no debe ser culpado más que lo que un médico culpa a un paciente que no se cura con suficiente rapidez. Después de todo, el trabajo del médico es ayudarnos a encontrar la forma para curarnos, y la función del educador es facilitar el proceso natural de aprendizaje.

Los niños Montessori dieron el salto a lo académico. Siendo muy jóvenes para ir a la escuela pública, clamaban porque se les enseñara a leer y escribir. Aprendieron tan rápido y con tanto entusiasmo, usando el material manipulable de aprendizaje, que Montessori diseñó material para una máxima atracción y efectividad. Los niños estaban fascinados con los números; para satisfacer este interés la Montessori con inclinación matemática desarrolló una cantidad de material concreto para enseñar matemática, que no ha sido superado. Muy pronto sus niños de cuatro y cinco años estaban haciendo cálculos de adiciones y sustracciones con cuatro dígitos, y en muchos casos iban aún más allá. Sus intereses prosperaron en otras áreas, también, obligando a la extenuada médica, a pasar noche tras noche diseñando nuevo material que siguiera el ritmo de los niños en geometría, geografía, historia y ciencias naturales. La prueba final del interés de los niños llegó poco después de que su primera escuela se hiciera famosa, cuándo un grupo de mujeres bien intencionadas le entregaron una maravillosa colección de juguetes hermosos y caros. Los nuevos obsequios captaron la atención de los niños unos pocos días, pero luego regresaron al material de aprendizaje más interesante. Para sorpresa de Montessori, los niños que habían experimentado con ambos, prefirieron el trabajo al juego en la mayoría de los casos. Si estuviera aquí hoy, Montessori probablemente agregaría “los niños leen y  trabajan con matemática más avanzada, no porque los empujamos a hacerlo sino porque esto es lo que hacen cuándo se les da un contexto correcto y la oportunidad. Negarles el derecho a aprender porque nosotros, los adultos, creemos que no deben, es ilógico y típico de la forma en la que las escuelas se operaban antes.”

Montessori desarrollo su método a través de ensayo y error, haciendo especulaciones informadas sobre el significado subyacente de las acciones de los niños. Ella era rápida para captar sus claves, y constantemente estaba experimentando con la clase.

Por ejemplo, Montessori cuenta sobre la mañana en la que la maestra llegó tarde y descubrió que los niños habían trepado por la ventana y se habían puesto a trabajar. Al principio, los materiales didácticos, que habían costado tanto fabricar, estaban cerrados con llave en un armario alto. Solo la maestra tenía la llave y lo abría y entregaba el material a los niños que lo pedían. En esa ocasión la maestra se había olvidado de cerrar con llave el armario, la noche anterior. Cuando lo encontraron abierto, los niños eligieron un material cada uno y estaban trabajando tranquilamente. Cuándo llegó Montessori, la maestra estaba reprendiendo a los niños por sacarlo sin permiso. Ella reconoció que la conducta de los niños demostró que eran capaces de elegir su propia tarea, entonces quitó el armario y lo reemplazó por estantes bajos en los que las actividades estaban siempre disponibles para los niños. Hoy, esto puede sonar a un cambio mínimo, pero contradijo todas las prácticas educativas y las teorías de la época.

Un descubrimiento siguió a otro, dándole a Montessori una imagen crecientemente más clara de la mente interior del niño. Ella descubrió que los niños pequeños eran capaces de mantener la concentración tranquilamente durante largos períodos, aún cuando raras veces lo manifiestan en contextos de todos los días. Aunque son descuidados y desaliñados, ellos responden positivamente a una atmósfera de calma y orden. Montessori notó que la consecuencia lógica del amor del niño por una rutina consistente y reiterada, es un ambiente en el que cada cosa tiene su lugar. Sus niños disfrutaban enormemente en traer y llevar su trabajo desde y hasta los estantes, teniendo cuidado con no tropezar con nada o derramar absolutamente nada. Caminaban cuidadosamente por las habitaciones, en lugar de correr desenfrenadamente como hacían por las calles. Montessori descubrió que el ambiente propiamente dicho, era una pieza de importancia fundamental para lograr los resultados que ella había observado. Cómo no quería usar pupitres de escuela, hizo fabricar por carpinteros mesas y sillas acordes con el tamaño de los niños. Fue la primera en hacerlo, reconociendo la frustración que experimenta el niño pequeño en un mundo tamaño adulto. Finalmente, aprendió a diseñar escuelas completas, del tamaño aproximado de los niños. Había hecho fabricar jarritas y tazones en miniatura y encontró cuchillos que se correspondían con el tamaño de la pequeña mano del niño. Las mesas eran livianas, lo que permitía que dos niños pudieran correrlas solos. Los niños aprendieron a controlar sus movimientos, y que les disgustara la forma en la que se interrumpía la calma cuándo tropezaban con las cosas. Montessori también estudió el esquema del tráfico en las aulas, y organizó el mobiliario y el área de actividad para minimizar la congestión y los tropezones. A los niños les encantaba sentarse en el piso, entonces compró una alfombritas pequeñas para definir el área de trabajo y pronto los niños aprendieron a caminar alrededor de ellas. A través de los años, las escuelas Montessori continuaron con esta ingeniería ambiental en todo el edificio y en el espacio exterior, diseñando toiletes y lavatorios del tamaño de los niños, ventanas bajas  hasta el piso, estantes bajos, y herramientas de mano y jardín de todo tipo en miniatura. Algunas de estas ideas fueron finalmente adaptadas por la gran comunidad educativa, particularmente por los jardines maternales y de infantes. Muchos de los rompecabezas y juegos didácticos, actualmente en uso en preescolar y primaria inferior son copias directas de las ideas originales de Montessori. Sin embargo hay mucho más de su trabajo que nunca entró en curso, y los educadores que buscan nuevas y más efectivas respuestas encuentran de gran interés la experiencia acumulada por la comunidad Montessori.

De la noche a la mañana, se le prestó atención a la primera “Casa de los Niños” de María Montessori y miles de visitantes se acercaron asombrados y con entusiasmo. Surgió un interés mundial cuando ella repitió su primera escuela en otros contextos con los mismos resultados. Montessori captó el interés y la imaginación de líderes nacionales y científicos, madres y maestros, líderes laborales y dueños de fábricas. Cómo científica internacionalmente reconocida, Montessori contaba con una excepcional credibilidad en un campo en el que muchos otros habían promovido sus opiniones, filosofías, y modelos que no se repitieron  fácilmente. El método Montessori ofrecía una propuesta sistemática que traduce claramente el nuevo contexto. En los primeros treinta años de este siglo (traduce del siglo pasado), el método Montessori parecía ofrecer algo a cada uno. Los conservadores apreciaban la calma, la conducta responsable de los niños pequeños, junto con el amor al trabajo. Los liberales elogiaron la libertad y la espontaneidad. Muchos líderes políticos lo vieron como una forma práctica de reformar los  anticuados sistemas escolares de Europa y Norteamérica, así como una propuesta que confiaban conduciría a una población más productiva y sujeta a las leyes. Científicos de todas las disciplinas anunciaban sus bases empíricas junto con los rápidos logros de los niños pequeños. Montessori condujo una ola de apoyo entusiasta que debería haber cambiado la cara de la educación mucho más drásticamente de lo que sucedió.
La etapa de máxima productividad de Montessori duró desde la apertura de la primera “Casa de los Niños” en 1907 hasta los años 30. Durante esta época, ella continuó su estudio de los niños, y desarrolló un plan de estudios muy extenso y también, una metodología para el nivel elemental. Las escuelas Montessori se instalaron en toda Europa y Norteamérica, y la Dra. Montessori abandonó su práctica médica para dedicar todas sus energías a defender los derechos y el potencial intelectual de todos los niños. Durante toda su vida, la Dra. Montessori fue reconocida como uno de los líderes mundiales en educación. La educación fue más allá de María Montessori, adaptando solamente esos elementos de su trabajo que encajaban con las teorías y métodos existentes. Irónicamente, la propuesta Montessori no puede ser implementada como una serie de reformas graduales. Requiere una reestructuración completa de la escuela y del rol del maestro. Hace solo muy poco tiempo, dado que nuestra comprensión del desarrollo del niño ha aumentado, hemos descubierto cuán clara y sensible era su visión.
Hoy en día, hay un consenso creciente entre los psicólogos y  licenciados en ciencias de la educación en el sentido de que sus ideas estuvieron varias décadas adelantadas a su tiempo.

En tanto el movimiento gana adeptos y comienza a propagarse en el sector de las escuelas públicas americanas, uno puede afirmar sin dudar que Montessori, que comenzó hace casi 100 años, es una propuesta considerablemente moderna.

¿Por qué la llaman “Casa de los Niños”?


En sus investigaciones, la Dra. Montessori, observó características específicas asociadas con los intereses y habilidades del niño en cada plano de su desarrollo.

Ella sostenía que una escuela cuidadosamente diseñada para satisfacer las necesidades e intereses del niño va a funcionar más eficazmente pues no contradice la naturaleza humana. Montessori le enseñó a los maestros a “seguir al niño” a través de la observación meticulosa, permitiendo que cada alumno revele sus fortalezas y debilidades, intereses y ansiedades, y las estrategias que funcionan mejor para facilitar el desarrollo de su potencial humano.

Este enfoque en el “niño total” condujo a la Dra. Montessori a desarrollar una clase de escuela muy diferente del salón de clase tradicional, centrado en el adulto. Para remarcar esta diferencia, ella llamó a su primera escuela la “Casa dei Bambini” o “Casa de los Niños”.

Hay algo profundo en la elección de sus palabras, pues el aula Montessori no es del dominio de los adultos a cargo, sino que es un ambiente meticulosamente preparado, diseñado para facilitar el desarrollo de la independencia y el sentido de la fortaleza personal de los niños.

Esta es la comunidad de los niños. Ellos se mueven libremente dentro de ella, eligiendo el trabajo que capta su interés, en lugar de días llenos de lecciones y proyectos elegidos por los maestros.

Aún los niños muy pequeños colaboran en el cuidado del ambiente tamaño niño. Cuándo tienen hambre, se preparan su propio refrigerio y bebida. Van al baño sin ayuda. Cuándo algo se derrama, se ayudan mutuamente a limpiar las cosas con cuidado.

Cuatro generaciones de padres se han maravillado al ver niños pequeños en aulas Montessori cortando fruta y vegetales, barriendo y sacudiendo, llevando jarras de agua y sirviendo líquidos sin derramar una gota. Los niños realizan su trabajo con tanta tranquilidad y  determinación, que resulta obvio, aún para el observador casual que ellos son los “amos de la casa”.

La primera “Casa de los Niños” Montessori, abierta en 1907, consistía en 60 niños del centro de la ciudad que provenían principalmente de familias disfuncionales.

En su libro, El Método Montessori, la Dra. Montessori describe la transformación que tuvo lugar durante los primeros años, mientras los niños se convertían en una “familia”. Ellos preparaban y servían las comidas diarias, lavaban los platos y ollas, ayudaban a los niños más pequeños a bañarse y cambiarse sus ropas, barrían, limpiaban, y trabajaban en el jardín. Estos niños tan pequeños desarrollaron un sentido de madurez y unión, que les permitió reconocer un nivel mucho más alto de su potencial como seres humanos.

En tanto los tiempos han cambiado, la necesidad de “pertenecer” es tan fuerte como siempre lo ha sido. En verdad, para los niños de hoy es probablemente más importante. Montessori les transmite a los niños ese mensaje de pertenencia - que su escuela es como su segundo hogar.

Muchos alumnos Montessori describen su experiencia en más o menos las mismas palabras escritas por Frances Merenda, un graduaddo de Barrie School en Silver Spring, Mariland, en 1990.

“Comencé en Montessori a la edad de 2 años. Soy un producto del sistema completo. Me fue bien en los primeros años de la  escuela primaria  y en los años superiores. Sin embargo, muchos se preguntaban si yo hubiera estado preparado para la Universidad, si yo  lo “hubiera logrado” en “una escuela verdadera” El escepticismo de muchos conocidos míos era tan desconcertante que nunca me detuve a ver lo que habían hecho por mí 15 años de confianza, respeto, enseñanza y aprendizaje. Cuando partí a la Universidad de Northwestern dejé mi sistema de contención  y mi comunidad atrás e ingresé en un mundo más frío y despreocupado. En un primer momento, yo extrañaba ese sentido de pertenencia. No me daba cuenta que Barrie no solo me había dado un segundo hogar, sino que me había enseñando a construir nuevas amistades, sistemas de contención  y comunidad dondequiera que yo fuera. Ahora, en Nortwestern,  he usado mis  años de experiencia en construir una comunidad,  para cultivar relaciones seguras de amistad con la gente que he conocido. Barrie hizo más por mí, que simplemente prepararme académicamente  para la Universidad, me preparó para lo que sea que yo decida dedicarme. Me siento preparado para la vida y no lo querría de ninguna otra forma.”



El ambiente preparado


Las clases Montessori suelen fascinar tanto a los niños cómo a sus padres. Son generalmente, luminosas, cálidas, y acogedoras, con plantas, animales, arte, música, y libros. Hay centros de interés, llenos de intrigantes materiales de aprendizaje, modelos matemáticos, mapas, tablas, fósiles,  artefactos históricos, computadoras, aparatos científicos, quizá un pequeño museo de historia natural, y animales que los niños están criando.

Usualmente, se hace referencia a las clases Montessori como un ambiente preparado. Este nombre refleja el cuidado y la atención que se le da a generar un ambiente de aprendizaje que reforzará la independencia de los niños y su desarrollo intelectual.

En una clase Montessori no se esperara encontrar filas de pupitres. Las salas están organizadas para facilitar el debate entre los alumnos y estimular el aprendizaje en colaboración. De una mirada resulta claro que los niños se sienten cómodos y seguros.

La clase Montessori está organizada en varias áreas curriculares, que incluyen usualmente: lengua (lectura, gramática, escritura creativa, ortografía y caligrafía) matemática y geometría, habilidades de la vida diaria,  ejercicios de conocimiento sensorial y rompecabezas, geografía, historia, ciencia, arte, música, y movimiento. La mayoría de las aulas incluyen una biblioteca escolar. Cada área está compuesta de uno o más grupos de estantes, armarios, y poseen mesas que ofrecen una amplia variedad de materiales listos para ser usados cuando los niños los escojan.

Comúnmente se puede ver a los niños dispersos por el salón, trabajando solos o con uno o dos niños más. Suelen involucrarse tanto con su trabajo que los visitantes resultan impresionados inmediatamente, por la atmósfera de paz.

Puede llevar un momento avistar a la maestra dentro del ambiente. Generalmente, se las puede encontrar trabajando con uno o dos niños a la vez, asesorando, presentando una nueva lección, u observando silenciosamente la clase trabajando.


¿Por qué las escuelas Montessori agrupan a los niños en grandes salones de edades variadas?


Una clase típicamente Montessori está formada por 25 a 35 alumnos, divididos en forma más o menos pareja entre niños y niñas, abarcando un espectro de tres años. Esta práctica ha sido el sello distintivo de la propuesta Montessori, por casi 100 años. Las clases están generalmente a cargo de un docente Montessori certificado que cuenta con la colaboración de uno o más asistentes o por dos maestros Montessori. Las clases suelen ser comunidades más o menos estables, en las que solo el tercio de más edad será promovido al nivel siguiente cada año. Con dos tercios de los niños que retorna cada otoño, Montessori estimula una clase muy distinta de relación, tanto entre los niños y sus pares, como entre los niños y sus maestros.

Los niveles de una escuela Montessori corresponden a las etapas del desarrollo de la infancia: maternal: (del nacimiento a los 18 meses), deambulador (18 meses a 3 años); infantil (3 a 6 años); primaria inferior (6 a 8 años); primaria superior (8 a 12 años); escuela media (12 a 14 años); escuela secundaria (15 a 18 años). En cada nivel, el programa y el plan de estudios son lógicos y armonizan coherentemente con lo que  se ha hecho antes.
Muchas instituciones de educación pre-escolar se enorgullecen de tener grupos muy pequeños, y los padres se preguntan por qué las clases Montessori son tan grandes.
Las escuelas que organizan a sus niños en pequeños grupos, asumen que la maestra es la fuente de instrucción; una fuente muy limitada, aún para clases pequeñas. En estas escuelas se piensa que a medida que el número de niños disminuye, el tiempo que los maestros permanecen con cada niño, aumenta. De forma ideal, podríamos tener clases individuales de un maestro por niño.

Pero el mejor “maestro” para un niño de tres años es generalmente, otro niño que es apenas un poco mayor y que ya adquirió la destreza. Este proceso es bueno para ambos, el tutor y el más pequeño. En la propuesta Montessori, la maestra no es el centro principal de atención.

Montessori alienta a los niños a aprender unos de otros. Teniendo suficientes niños en cada grupo de edad, todos los alumnos encuentran a otros por encima, y por debajo de su nivel actual de desarrollo. Esto hace a las escuelas Montessori  económicamente más viables, dando lugar a la captación de maestros con mucha más práctica y experiencia.

Algunos padres temen que al haber niños más pequeños en la misma clase de los mayores, un grupo de edad o el otro se vea defraudado. Les preocupa que los más pequeños absorban el tiempo y la atención de la maestra, o que la necesidad de cubrir el programa de jardín de infantes para los de cinco años, evite que le de a los de tres y cuatro años la contención emocional y la estimulación que necesitan. Mi experiencia me convenció de que ambas preocupaciones son infundadas y no puedo imaginarme la enseñanza de otro modo.
Existen varias ventajas claras para el modelo Montessori de clase.

• En una clase Montessori bien liderada y constituida, los niños son mucho más independientes y autodisciplinados. Un factor que lo hace posible es que los alumnos del grupo de cada una de las maestras no parten al fin del año escolar. Los niños, normalmente ingresan a los 3 y se quedan durante un ciclo completo de tres años hasta que pasan al primer año de la escuela Montessori para niños de 6 a 9 años. Con dos-tercios de los alumnos retornado en septiembre (traduce: primer mes del ciclo lectivo en los Estados Unidos de Norteamérica), la cultura escolar es sorprendentemente estable.

• Cada niño es un ser único, no hay dos iguales. Aún, con la menor relación maestro-alumno, cada uno tendrá sus propios intereses, habilidades, fortalezas y debilidades. Cada niño aprende a su propio ritmo y estará dispuesto para la lección que le sea dada en su momento justo, no en el momento que marque el cronograma de la maestra.

• Cada niño tiene su propio estilo de aprendizaje. Las maestras Montessori tratan a cada niño independientemente del resto y adaptan las lecciones para que compatibilicen con sus necesidades, su personalidad, y sus intereses.

• Dado que Montessori, permite que los niños progresen a lo largo del programa de estudios, a su propio ritmo, no existe ninguna razón académica para agrupar a los niños de acuerdo con un solo nivel de edad.

• En una clase heterogénea en edades, los niños siempre podrán encontrar pares que están trabajando en su nivel correspondiente. Trabajar en una clase durante dos o tres años, permite que los alumnos desarrollen un fuerte sentido de comunidad con sus pares y docentes. El espectro de edad también permite que el niño especialmente dotado, reciba la estimulación de sus pares intelectuales, sin necesidad de que salte un curso y se sienta emocionalmente desprotegido.

• Para satisfacer las necesidades de cada alumno individualmente, las clases Montessori deben incluir un programa de estudios que cubra el espectro total de intereses y habilidades hasta alcanzar a los alumnos mayores y más adelantados de la clase. Esto genera un ambiente de aprendizaje altamente enriquecido.

• En clases de muchos niveles, los alumnos más pequeños son estimulados constantemente por la tarea interesante en la que están ocupados los mayores.

• Al mismo tiempo, en las clases con varios niveles los alumnos más antiguos sirven de tutores y dan el ejemplo a los más pequeños, lo cuál los ayuda en su propia habilidad (la mejor forma de aprender algo es cuando se lo enseñamos a alguien) y los deja llenos de orgullo.

Uno de mis recuerdos más perdurables como niña Montessori, es el sentido de familia que yo tenía con mis compañeros y maestra. A diferencia de las escuelas tradicionales, en donde podría haber sido transferida a una nueva clase con una nueva maestra cada año, yo tenía una hermosa continuidad.  Cuando pasé del grupo de 3 a 6  al infantil, yo pasé con un grupo de alumnos con quienes yo ya había estado en clase durante tres años. Seguimos juntos los siguientes tres años. Hoy, casi veinte años más tarde, puedo decirte en dónde están mis compañeros y qué hacen. Más aún, mi maestra la Sra. Fleck y yo estamos aún en contacto estrecho. De hecho, ¡su nieto estaba en el primer curso que tuve cuando me gradué como maestra Montessori!

Cuando dejé Montessori, nunca tuve otra experiencia como esa en las escuelas públicas o privadas a las que asistí. En esos lugares, yo sentía que yo era solo un nombre en la lista en lugar de una persona importante. En mi clase Montessori, cada uno de nosotros era alguien distinto y especial, y juntos conformábamos una familia muy especial. Esta experiencia permanecerá conmigo para siempre.

Dorothy Hamilton Porcher
Niña Montessori, maestra Montessori


Esos Misteriosos Materiales Montessori: El camino del pensamiento concreto al abstracto


Todos lo niños y la mayoría de los adultos aprenden mejor a través de la experiencia directa, y el proceso de investigación y descubrimiento. La mayoría de los alumnos no retienen o sinceramente no captan, lo que “aprenden” de memoria. 

Pedirle a un niño que se siente y mire cómo la maestra realiza un proceso o experimento, es lo mismo que pedirle a un niño de un año, que no se lleve todo a la boca. Los niños necesitan manipular y explorar todo lo que capta su interés. Es irónico que la mayoría de las escuelas enseñen aún, básicamente con lectura, libros de texto, y manuales de ejercitación, en tanto los alumnos pasan sus días en el pupitre rogando que toque el timbre.

La Dra. Montessori reconocía que el aparato para el aprendizaje concreto hace al aprendizaje mucho más gratificante. Los materiales Montessori de aprendizaje, no son un método en sí mismos; son simplemente herramientas que usamos para estimular al niño a través del pensamiento lógico y el descubrimiento. Los materiales Montessori son provocativos y simples, cada uno diseñado para interesar a los niños en un determinado nivel del desarrollo.

Un concepto importante es que, para cada nivel de edad del plan de estudios Montessori, hay una vasta colección de materiales educativos cuidadosamente definidos, que equivalen a los capítulos de un libro de texto tradicional. Cada material aísla y enseña un concepto o habilidad por vez. Al desarrollar los materiales, la Dra. Montessori analizó minuciosamente las habilidades y conceptos involucrados en cada materia y tomó nota de la secuencia en la que los niños las dominan fácilmente. Luego estudió cómo los niños parecían adquirir los conceptos abstractos más fácilmente, y diseñó cada elemento para hacer de lo abstracto una forma clara y concreta.

Los materiales se despliegan en estantes bajos y abiertos de fácil acceso aún para los niños más pequeños. Se acomodan para obtener un máximo de atractivo visual, sin  amontonamiento. Cada uno tiene un lugar específico en los estantes, acomodados desde el ángulo superior izquierdo en secuencia al inferior derecho, siguiendo la secuencia del plan de estudios. Los materiales se despliegan del más simple al más complejo, y del más concreto a aquellos que son más abstractos. Debido al orden en que se arreglan en el ambiente, los niños pueden encontrar con precisión lo que necesitan cada vez que lo desean.

Cada uno de los materiales Montessori está diseñado para permitir que los niños trabajen independientemente con la mínima cantidad de presentación y con la constante supervisión de los maestros. Esto es posible gracias a un elemento intrínseco del diseño, el Control del Error, que permite a los alumnos determinar por sí mismos si han hecho cada ejercicio correctamente.

Los materiales pueden ser usados repetidamente en distintas etapas de desarrollo. Cada material tiene múltiples niveles de desafío. Las lecciones son breves presentaciones, después de las cuáles los niños repiten el ejercicio durante muchos días, semanas y meses hasta que logran dominarlo. El interés los conduce a explorar variaciones y extensiones inherentes al diseño de los materiales en muchos niveles, a través de los años. Por ejemplo, el Cubo del Trinomio, que representa un rompecabezas tridimensional desafiante y muy complejo para el niño de 5 años, se usa para presentarle al niño en el nivel elemental el concepto algebraico de los poderes exponenciales de los polinomios.

El Plan de Estudios Montessori


Montessori ofrece un programa académico muy bien estructurado e innovador. El plan de estudios está organizado en un espiral de estudios integrados, en tanto en el modelo tradicional el currículo está compartimentado en materias diferentes, con tópicos prefijados que son tratados una sola vez en cada nivel de enseñanza. En los primeros años, las lecciones son presentadas de forma simple y concreta y se reintroducen varias veces en los años sucesivos a niveles crecientes de abstracción y complejidad.
El curso del estudio usa un enfoque temático integrado, que vincula las distintas disciplinas del plan de estudios, en estudios del universo físico, el mundo natural, y la experiencia humana.
Literatura, las artes, historia, cuestiones sociales, ciencia política, economía, ciencia y el estudio de la tecnología, todos se complementan mutuamente. Este enfoque integrado es una de las grandes virtudes de Montessori.
Por ejemplo, cuando los alumnos estudian la Grecia Antigua, también estudian mitología griega, leen historias y novelas situadas en el mundo griego, producen trajes de época auténticos,  construyen maquetas de los edificios griegos, y exploran el arte griego. Estudian el clima, ecosistemas, flora, fauna, y recursos naturales del mundo de los antiguos griegos. Preparan obras de teatro, celebran festivales, y reeditan su propia versión de los Juegos Olímpicos sostenidos entre las ciudades de Grecia Antigua.
Un día típico

En Montessori, el día escolar no está dividido en períodos fijos de tiempo para cada materia. Las maestras convocan a los niños, cuando están listos para las lecciones individuales o en grupos pequeños.

Un día típico de trabajo se divide en “actividades” que fueron asignadas por el cuerpo docente y proyectos autogestionados e investigación elegidos por los alumnos. Los alumnos trabajan para completar sus tareas a su propio ritmo - generalmente con cuidado y entusiasmo. Los maestros monitorean de cerca, el progreso de sus alumnos, sosteniendo un alto nivel de exigencias.

La retroalimentación de la maestra, a los alumnos y los padres contribuye a que los alumnos sepan como encaminarse y adquirir gran responsabilidad personal en sus estudios, lo cual es esencial para el éxito en la universidad y en la vida.

Alentamos a los alumnos a trabajar juntos en colaboración, y muchas  actividades pueden ser resueltas solo en equipo.    \Los alumnos comparten constantemente sus intereses y descubrimientos. Los más pequeños experimentan la estimulación diaria de sus amigos mayores, y naturalmente esto los incentiva para que puedan hacer “lo que los grandes pueden hacer.”

 

¿Cómo pueden los maestros Montessori satisfacer las necesidades de tantos niños diferentes?


¿Qué es lo más importante que los niños obtienen de Montessori?

Frecuentemente, se describe la propuesta Montessori, como una “educación para la vida” Cuándo intentamos definir lo que los niños se llevan en sus años Montessori, tenemos que ampliar nuestra visión para abarcar más que simplemente las capacidades académicas básicas.

Por lo general, los norteamericanos pensamos a la escuela como el lugar en el que una generación le transmite a la siguiente, las capacidades académicas básicas y la cultura. Desde esta perspectiva, una escuela existe solamente para cubrir el plan de estudios, no para desarrollar el carácter y la autoestima.

Pero en la mayoría de las escuelas tradicionales y las más selectivas, los estudiantes memorizan hechos y conceptos con poca comprensión, solo para olvidárselos rápidamente cuando terminaron los exámenes. Los estudios muestran que muchos estudiantes brillantes son estudiantes pasivos. Transitan por la escuela por inercia, sacando notas altas, pero pocas veces se esmeran por leer material que no les fue asignado, no hacen preguntas indagatorias, no confrontan las opiniones apreciadas de sus maestros. Por lo general, quieren que sus maestros les entreguen la “respuesta correcta”. El problema no tiene que ver con los niños de hoy, sino con las escuelas de hoy. Los niños son tan inteligentes, curiosos, y creativos como lo fueron siempre, cuando trabajan en algo que atrae su interés y que voluntariamente eligieron explorar.

Las escuelas Montessori trabajan para desarrollar niños cultos y para alimentar sus débiles destellos de curiosidad, e inteligencia. Tienen un conjunto de prioridades muy diferentes de las prioridades de las escuelas tradicionales, y una baja valoración de la memorización automática y el aprendizaje superficial.

Quizá los alumnos Montessori no memoricen tantos hechos, pero en general son pensadores independientes con confianza en sí mismos, que aprenden porque tienen interés en el mundo y creen en la vida, no solo para sacar buenas notas.

Montessori creía que la vida era más que perseguir la riqueza y el poder. Para ella, las metas más importantes en la vida son, encontrar el propio lugar en el mundo, un trabajo valioso y gratificante, y tener la suficiente paz y profundidad de espíritu, que nos permite amar.

Helen Keller, inspirada por Montessori, escribió:

“Yo pienso que cada niño posee de forma oculta, en algún lugar de su ser las capacidades nobles que pueden despertarse y desarrollarse, si lo hacemos correctamente, pero jamás podremos desarrollar la naturaleza superior de nuestros pequeños si continuamos llenando sus mentes con los llamados fundamentos. Las matemáticas nunca lograrán que amen; ni tampoco lo ayudarán a apreciar la belleza del mundo, el conocimiento preciso de su tamaño y su forma. Conduzcámoslos, durante los primeros años de vida, a encontrar el máximo placer en la naturaleza. Dejémoslos correr por el campo, aprender sobre los animales, y observar cosas reales. Dadas las condiciones correctas los niños se educarán a sí mismos. Solo necesitan conducción y comprensión, en lugar de instrucción.”

Las escuelas Montessori les transmiten a los niños, el sentido de pertenencia a una familia y los ayudan a aprender cómo vivir con otros seres humanos.

Para resumir, la Dra. Montessori sostenía que se puede alcanzar la paz, curando las heridas del corazón del ser humano, con un niño que sea independiente, esté en paz consigo mismo, y esté seguro. La Dra. Montessori vislumbraba que su movimiento conduciría, básicamente a la reconstrucción de la sociedad.

Las escuelas Montessori son diferentes, pero no solo por los materiales que se usan en sus clases. Mirá más allá de la torre rosa y las cuentas doradas, y verás que la clase es un lugar en el que los niños en verdad quieren estar - porque se parece mucho a un hogar.

¡Socorro!, ¡¡nuestra escuela Montessori quiere “Normalizar”a mi hijo!!!


Normalizar es un término que causa mucha confusión y algo de preocupación entre muchos padres nuevos en Montessori. Normalizar, es una terrible elección de términos. Sugiere que nosotros vamos a ayudar a los niños que no son normales a que sean “normales.” Esto no es lo que Montessori implicaba. Normalización es el término Montessori para un proceso que tiene lugar en las clases Montessori alrededor del mundo, a través del cuál los niños pequeños aprenden a enfocar su inteligencia, concentrar sus energías durante largos períodos de tiempo, y recibir una enorme satisfacción por su trabajo.

Una madre lo definió así: “Mi hijo simplemente no se comporta igual ahora, que estuvo en Montessori por un tiempo. Generalmente, él va de una cosa a otra. En Montessori, se lo ve interesado, algunas veces perplejo, y frecuentemente muy absorto. Yo creo que normalizar es adquirir una clase de satisfacción que parece que proviniera de lo que él llama trabajo difícil.

En su libro, María Montessori: Su Vida y su Obra, E. M. Standing, enumera las siguientes características de la normalización en el niño entre los tres y los seis anos de edad:


1. Amor al orden
2. Amor al trabajo
3. Concentración espontánea profunda.
4. Apego a la realidad.
5. Amor al silencio y a trabajar solo.
6. Sublimación del instinto de posesión.
7. Obediencia.
8. Independencia e iniciativa
9. Autodisciplina espontánea.
10. Alegría.
11. El poder de actuar desde una elección verdadera y no por una curiosidad ociosa.

Kay Futrell, en su pequeño clásico, El niño normalizado, describe el asombro de la Dra. Montessori cuándo los 60 niños indisciplinados del centro de la ciudad, de su primera “Casa de los Niños” empezaron a responder al nuevo ambiente.

“Lo que pasó a continuación, le pareció increíble a la Dra. Montessori, pues los niños despojados, se transformaron, en esta libertad, y la posibilidad de hacer un trabajo satisfacía sus necesidades. Le revelaron no solo su enorme capacidad de alcanzar logros intelectuales, sino también un rasgo extraño de dulzura y serenidad. Exhibían un espíritu verdaderamente incorrupto,  menospreciando los premios y castigos, y encontrando su alegría en el trabajo maravilloso que los involucraba. Regresaban de esas tareas, renovados, como de una experiencia creativa, y mientras trabajaban, crecían en disciplina interior y paz.”

“El espectáculo de estos niños que exhibían las características auténticamente “normales” de la infancia, fue la fuerza que motivó a Montessori el resto de su vida. Ella buscó afanosamente este secreto de la infancia, con toda la vitalidad de un genio que descubrió su “raison d'être,” y de sus incansables observaciones y esfuerzos, surgió su percepción de la personalidad psíquica del niño.”

“Mientras viajaba de país en país, dando conferencias, entrenando maestros, ayudando a establecer una escuela tras otra, se observaba este mismo fenómeno, dondequiera que las condiciones que promovieran su desarrollo fueran comprendidas perfectamente.”

“Este niño normalizado es la imagen que los maestros Montessori conservan en sus mentes por sobre todo. Es la razón por la que luchamos, lo que confiamos obtener. Sin embargo, este niño solo surgirá si de modo conciente nos preparamos y preparamos nuestras clases y si podemos contar con la preparación apropiada en el hogar del niño.”

La normalización es otra palabra para nombrar lo que Montessori llamaba Escolares Felices.

 

¿Qué resultados podemos esperar si le damos a nuestro hijo una educación Montessori?


Hay ocho aspectos básicos que en general buscamos en los niños que crecieron con una educación Montessori:

Preparación Académica: Montessori prepara a los alumnos, tanto para la educación superior como para la vida. En un nivel académico, Montessori ayuda a los alumnos a adquirir habilidades que los harán adultos funcionalmente independientes y estudiosos de por vida.

Motivación Intrínseca:
Los niños Montessori sienten un deseo innato de participar en actividades por placer y satisfacción.

Reglas de Conducta Internalizadas y la Habilidad para Trabajar con una Autoridad Externa:
Los alumnos Montessori se sienten cómodos, por lo general, con reglas de conducta que marcan los límites de sus interacciones dentro de la comunidad escolar. Dado que estas reglas básicas se internalizan, los alumnos Montessori en general, aprenden a comportarse correctamente estén o no presentes sus maestros.

Responsabilidad Social:
Los niños Montessori suelen ser sensibles a los derechos y necesidades de los otros. Suelen hacer contribuciones positivas a su comunidad.

Autonomía: Los alumnos Montessori suelen ser independientes, calmos, y moralmente autónomos.

Confianza y Capacidad:
Los alumnos Montessori suelen tenerse confianza, ser competentes, introspectivos y por lo tanto, exitosos. Por lo general, no le temen al fracaso y aprenden de los errores.

Creatividad y Originalidad de Pensamiento: Los alumnos Montessori normalmente se tienen confianza para expresar sus propias ideas y su creatividad. Reconocen el valor de su propio trabajo, respetan el proceso creativo de los otros y están dispuestos a compartir sus ideas sin importarles el riesgo de ser rechazados. Los alumnos Montessori suelen disfrutar cuándo se manifiestan abiertamente.

Conciencia Espiritual: Los alumnos Montessori, por lo general son excepcionalmente compasivos, comprensivos, y sensibles con el mundo natural y la condición humana.

 

Los niños Montessori al finalizar sus cinco años, son usualmente alumnos curiosos con confianza en sí mismos, que ansían ir a la escuela. Generalmente, se comprometen y son entusiastas.

¿Qué maestro no daría su brazo derecho por un salón lleno de niños así? Bueno, a través de los tiempos hemos encontrado quienes consideran que estos niños son “niños problema”

¿Niños problema? ¿Un niño Montessori, cordial e independiente es un problema? Bueno, para empezar, recordemos que los niños Montessori son seres humanos reales, no todos los niños que concurrieron a Montessori encajan con esta descripción idealizada. De todos modos, la mayoría hace que la generalización sea bastante precisa.

A los seis años, los niños Montessori han pasado tres o cuatro años en una escuela dónde son tratados con honestidad y respeto. En tanto había expectativas y reglas de conducta claras, dentro de ese marco sus opiniones y cuestionamientos eran tomados en cuenta con mucha seriedad. Desafortunadamente, todavía hay maestros y escuelas en dónde los niños que hacen preguntas son vistos cómo una autoridad desafiante. Uno se puede imaginar un niño Montessori independiente, preguntándole a su nueva maestra, “pero, ¿por qué debo pedir permiso cada vez que necesito usar el baño?” o  “¿por qué debo interrumpir mi trabajo justo ahora?”

También debemos recordar que los niños son distintos. Un niño puede ser muy sensible o puede tener cierto tipo de necesidades especiales que probablemente no coincidan con una clase tradicional centrada en la maestra. Otros niños, pueden ir a cualquier lugar. En general, no hay nada inherente a Montessori que haga que los niños sufran si son transferidos a una escuela tradicional. Algunos se aburrirán. Otros quizá no entiendan por qué todos en la clase tienen que hacer lo mismo al mismo tiempo. Pero muchos entienden el nuevo contexto bastante rápido, hacen nuevos amigos, y tienen éxito dentro de la definición de éxito como es entendida en sus nuevas escuelas.

Naturalmente, hay diferencias.

• El programa de estudios de las escuelas Montessori es habitualmente más completo y acelerado que muchos de otros jardines de infantes y escuelas elementales en los Estados Unidos.
• Los valores y actitudes de los niños y maestros, pueden ser también bastante distintos.
• El aprendizaje está frecuentemente enfocado más hacia tareas asignadas por el adulto, hechas de memoria, que a tareas hechas con entusiasmo y comprensión.

Hay un viejo adagio que dice que si algo funciona, no trates de arreglarlo. Esto lleva a que muchas familias continúen con sus hijos en Montessori, al menos hasta sexto grado. Cómo se están abriendo más escuelas medias Montessori en los Estados Unidos, es posible que la tendencia continúe.

Pero, otras familias por razones económicas u otras razones, no planean que sus niños continúen en Montessori. Con frecuencia, preguntan si hay algún nivel de edad en particular, en el que a los niños Montessori se les hace particularmente difícil la transición. No existe una respuesta absoluta, porque hay diferencias individuales entre los niños y las escuelas disponibles a las que irán a continuación. Pero en general, recomendamos enfáticamente que los padres planeen que sus hijos continúen en Montessori al menos hasta finalizar el jardín de infantes. Cada año, en nuestra edición de invierno, confeccionamos un artículo que considera las razones detrás de esto, con más detalle.

Idealmente, las familias deberían considerar tomar un compromiso hasta, al menos la finalización de la primaria elemental, aunque yo quiero destacar con énfasis, que es durante los difíciles años de la escuela media, cuándo los niños más necesitan lo que Montessori tiene para ofrecerles.

¿Montessori prepara a los niños para el mundo real?

En una palabra, sí. Veamos por qué.

1. Montessori les enseña a los niños a dominar las habilidades intelectuales y el conocimiento que son básicos en nuestra cultura y tecnología. En cuanto los alumnos Montessori dominan un nivel de habilidades académicas pueden dedicarse a tareas con dificultad creciente de demanda a través de las disciplinas académicas. Suelen ser alumnos reflexivos. Escriben, hablan y piensan atentamente y con claridad. Han aprendido a aprender haciendo cosas reales en un mundo real - aprendizaje experimental. Han aprendido a integrar nuevos conceptos,  a analizar datos, y a pensar críticamente. Los niños que crecen en escuelas Montessori suelen ser cultos, bien educados, y altamente exitosos en la universidad y en la vida posterior.

2. Montessori desarrolla la motivación intrínseca: el deseo innato que hace que los alumnos se comprometan en una actividad por placer y satisfacción.

3. Montessori cultiva la creatividad y la originalidad. Los alumnos Montessori son en general, excepcionalmente creativos en su razonamiento y confiados para expresar sus ideas. Reconocen el valor de sus propias ideas,  respetan el proceso creativo de los otros, y están dispuestos a explorar ideas en conjunto en búsqueda de la verdad o de nuevas soluciones.

4. Los alumnos Montessori suelen tenerse mucha confianza y ser competentes. Se ven a sí mismos como gente exitosa, pero no temen cometer errores y aprender de ellos.

5. Los alumnos Montessori no se ven a sí mismos como “niños”, sino como miembros jóvenes del mundo. Suelen admirar a sus maestros y a otros adultos como tutores, amigos, y guías, en lugar de como supervisores mal recibidos que ponen límites a su libertad.

6. Los niños que crecen en Montessori, rara vez sienten necesidad de rebelarse y portarse mal. Aunque aún los niños Montessori exploran los límites y desafían la determinación de sus padres, básicamente responden a un credo interno de dignidad. Aceptan los límites y suelen tener sentido común. Más aún, suelen buscar concientemente a sus amigos y a la gran comunidad, en pos de formas de ayudar a otros y hacer una contribución positiva al mundo.

7. Los niños Montessori no son fácilmente influenciables por su grupo de pares para hacer nada estúpido. Como todos nosotros, los niños que crecen en escuelas Montessori quieren tener amigos y se ven afectados por sus intereses y actitudes. Por otra parte, además de haber crecido en una cultura que les enseña con firmeza y sigue valores universales de amabilidad, honor, y respeto, los niños Montessori suelen razonar por sí mismos.
8. Los alumnos Montessori son espiritualmente vivaces, excepcionalmente compasivos, comprensivos, y sensibles al mundo natural y la condición humana.

Los niños Montessori suelen ser sobresalientes. Poseen todos los valores y actitudes que reditúan en la universidad y el mundo real. No le tienen miedo al trabajo difícil. Están ansiosos de aprender, pensar, y explorar nuevas ideas. Disfrutan de la gente y saben cómo desarrollar nuevas amistades. Generalmente, siguen las reglas y actúan con responsabilidad. Viven con un sentido fundamental de dignidad y muy rara vez se involucran en situaciones autodestructivas. Suelen ser autodisciplinados y bastante bien organizados. Suelen cumplir los plazos, llegan a clase preparados, y disfrutan sinceramente sus clases. ¡Ellos son el sueño del profesor universitario típico, hecho realidad!

En el mundo posterior a la universidad, se convierten en estudiosos de por vida, son empleados creativos y eficientes, y muy a menudo son empresarios. Los alumnos Montessori suelen ser, cuando crecen, personas de gran carácter, alguien en que se puede confiar  y con quien se puede contar. Son cálidos y compasivos. Sus vidas reflejan tanto alegría como dignidad. Es la clase de hombres y mujeres que deseamos que sean nuestros hijos.

¿No es elitista Montessori?


Montessori es una filosofía educativa y un enfoque que puede verse en toda clase de contextos, desde el más humilde a la unidad  académica grande y bien equipada. En general, las escuelas Montessori, se esfuerzan a conciencia, por crear y mantener una comunidad de alumnos diversa, recibiendo con beneplácito a las familias de todos los contextos étnicos y religiones, y otorgando becas y ayuda financiera para que su escuela siga siendo accesible a las familias que lo merecen. Montessori se encuentra también en el sector estatal de las escuelas con programas “magnet” , centros Headstart , y como escuelas Charter.

¿Montessori se opone a la competencia?

No. La Dra. Montessori simplemente observó que la competencia no es una herramienta efectiva para motivar a los niños a aprender y trabajar mucho en la escuela.

Tradicionalmente, las escuelas han estimulado a sus alumnos a competir entre ellos por las notas, el cuadro de honor, y los premios especiales. Por ejemplo, los exámenes, se gradúan en una curva desarrollada con lo permanente de los estudiantes en esa clase. Los alumnos son evaluados constantemente en comparación con sus pares, en lugar de considerarse sus progresos individuales.

En las escuelas Montessori, los alumnos aprenden a colaborar unos con otros en lugar de competir sin sentido. Los alumnos descubren sus propias habilidades innatas y desarrollan un fuerte sentimiento de independencia, autoestima, y autodisciplina. En una atmósfera en la que los niños aprenden a su propio ritmo y compiten solo contra sí mismos, se aprende a no tener miedo de cometer errores. Pronto entienden que, pocas cosas en la vida llegan fácilmente, y pueden intentarlo nuevamente sin miedo a pasar vergüenza.

La Dra. Montessori sostenía que, para que la educación toque el corazón y la mente del niño profundamente, él debe aprender porque es curioso y tiene interés, no simplemente para obtener la nota más alta de la clase.
Los niños Montessori compiten entre ellos todos los días, tanto en la clase como en el patio de juegos. La Dra. Montessori, siendo ella misma una alumna notable y muy exitosa, nunca se opuso a la competencia por principio. Su objeción era, a usar la competencia para generar una motivación artificial para hacer que los alumnos tuvieran éxito.

Las escuelas Montessori hacen que la competencia surja naturalmente entre los niños, sin participación del adulto, salvo que los alumnos empiecen a mostrar un comportamiento incorrecto. La clave es la decisión voluntaria del niño a competir, en lugar de serle impuesta por la escuela.

¿Es verdad que los niños Montessori nunca juegan?


Todos los niños juegan. Exploran lo nuevo jugando. Miran algo que les interesa con una mente abierta. Disfrutan la compañía de los adultos apreciados y de otros niños. Inventan historias. Sueñan. Imaginan. Esa impresión surge de los padres que no saben como interpretar la increíble concentración, orden, y autodisciplina que frecuentemente vemos en los niños Montessori. Los niños Montessori, también tienden a tomarse las cosas que hacen en la escuela con seriedad. Es usual que respondan “es mi trabajo,” cuándo los adultos les preguntan con qué están jugando. Trabajan mucho, y esperan que sus padres los respeten y respeten su trabajo. Pero, el trabajo es alegre, divertido, cualquier cosa pero jamás tedioso.

¿Montessori se opone a la fantasía y la creatividad?


En una escuela Montessori, no se encontrarán normalmente, cocinitas de juguete, rincones para disfrazarse y muñecas, para los niños menores de seis años, porque los niños usan herramientas reales y hacen cosas reales, en lugar de simular. De todos modos, la fantasía y la creatividad son aspectos importantes en la experiencia de un niño Montessori. Las clases Montessori incorporan arte, música, danza, y dramatización creativa en el plan de estudios. La imaginación juega un rol central cuando los niños exploran cómo funciona el mundo real, visualizan otras culturas y civilizaciones antiguas, y buscan soluciones creativas a los problemas de la vida real.
En las escuelas Montessori, las actividades artísticas se integran al resto del programa de estudios. Son estilos para explorar y expandir las lecciones que se iniciaron en ciencia, historia, geografía, lengua, y matemática.

Arte y apreciación musical e historia de la música están entretejidas con el programa de historia y geografía. El arte popular tradicional se usa para ampliar el programa, también. Los alumnos participan en las canciones, danzas y movimiento creativo con sus maestros y especialistas en música. Las producciones teatrales de los alumnos hacen que otras épocas y culturas cobren vida.



¿Qué pasa si un niño no tiene ganas de trabajar?


En tanto los alumnos Montessori cuentan con una amplitud considerable para dedicarse a los temas que les interesan, esta libertad no es absoluta. En todas las sociedades, hay normas culturales; expectativas de logros de lo que un alumno debe saber y ser capaz de hacer a cierta edad. Los maestros Montessori experimentados, son concientes de estos estándares y ofrecen tanta infraestructura y apoyo como sea necesario para asegurar que los alumnos los cumplan. Si por alguna razón, resulta que un niño simplemente necesita tiempo y apoyo hasta que esté suficientemente desarrollado para adquirirlos, los maestros Montessori se lo ofrecen sin juzgar.

 

¿Montessori se opone a las tareas en la casa, los exámenes y las notas?


Muchos padres han escuchado que las escuelas Montessori no creen en los deberes, las notas y los exámenes. Es realmente un error de interpretación de la propuesta Montessori.

Los deberes


La mayoría de las escuelas Montessori no asignan tareas para la casa salvo en el nivel elemental. Cuando se les asigna tarea a los niños más grandes, rara ver consiste en página tras página de tarea pesada, sino que son deberes significativos e interesantes para extenderse en temas que los niños están desarrollando en clase. Muchos deberes invitan a padres y niños a trabajar juntos.

Los deberes no deben ser jamás campo de batalla entre el niño y el adulto. Uno de nuestros objetivos como padres y maestros, debe ser ayudar a los niños a aprender a organizarse, administrar el tiempo, y proseguir hasta completar la tarea. Idealmente, los desafíos domésticos les dan a los padres y a los niños una grata oportunidad, para trabajar juntos en proyectos que les dan tanto a los padres como a los niños un sentimiento de logro. Están destinados a enriquecer y expandir el programa de estudios.

¡Los deberes no tienen que ser aburridos! Montessori estimula a los niños a pensar, explorar, y perseguir proyectos tangibles que les otorguen un sentimiento de satisfacción. Los deberes son una oportunidad para que los alumnos practiquen y refuercen las habilidades presentadas en la clase. Más aún, se puede desarrollar en el niño en crecimiento, cierto grado de autodisciplina a través del proceso de completar tareas de forma independiente.

Muchas clases Montessori del nivel elemental envían a casa una cantidad de “Desafíos para el hogar” prediseñados, para cada grupo de edad en la clase. Los niños tienen una semana entera, para completarlos. Cuando concluye la semana, los maestros generalmente se sientan con los niños para rever lo que funcionó, lo que les gustó, y lo que les resultó difícil o muy cansador.

Dependiendo del nivel en el que está el niño, los deberes incluyen generalmente, algo de lectura, búsqueda, escritura, y algo tangible para concretar. Pueden organizarse en tres grupos: 1) Cosas para experimentar, tales cómo leer un libro, visitar un museo, o ir a ver un partido. 2) Cosas para aprender, expresadas en términos de habilidades y conocimiento, tales cómo, “Fijate si podés aprender a resolver estos problemas bien, para que luego le puedas enseñar la forma de hacerlo, a un alumno menor” 3) Productos para ser expuestos, tales como un juego, ensayo, historia, experimento, o maqueta.

Cuando es posible, los maestros prepararán opciones  para que los niños elijan entre varias tareas alternativas. A veces, los maestros preparan tareas semanales que se negocian individualmente con cada alumno.

Los exámenes

Por lo general, los alumnos Montessori no consideran nuestras técnicas de evaluación en términos de exámenes, sino cómo desafíos. Los maestros Montessori de niños pequeños, observan a sus niños trabajando, o les piden que enseñen una lección a otro niño, para confirmar su conocimiento o habilidad. La mayoría de los maestros Montessori del nivel elemental, les toman a sus alumnos exámenes orales individuales informalmente o hacen que sus alumnos les demuestren lo que aprendieron ya sea, enseñándole una lección a otro niño o haciendo una presentación formal. Los niños además, confeccionan y toman a sus amigos sus propios exámenes escritos. Los alumnos, en general trabajan con miras a la destreza, y no para que se los califique usando un esquema estándar de letras.

Los “tests estandarizados"

Muy pocas escuelas Montessori les toman exámenes a sus alumnos antes del primero o segundo grado, sin embargo la mayoría les administra regularmente un cuestionario sobre los conceptos y habilidades que han estado estudiando. Muchas escuelas les piden a sus alumnos que rindan los “tests estandarizados” anuales.

En tanto los alumnos Montessori suelen obtener buenas notas, los educadores Montessori sostienen con frecuencia que los “tests estandarizados” son  inexactos, confusos, y tensionantes para los niños. El último problema que ocasionaron los “tests estandarizados” en nuestro país (traduce: EEUU) es que frecuentemente son mal utilizados, incomprendidos, y malinterpretados en otras escuelas. Los exámenes pueden ser moderadamente útiles si están vistos como simple herramienta de retroalimentación, que les da a los padres y a la escuela una visión general del progreso sus alumnos.

Aunque puede que los “tests estandarizados” no ofrezcan una herramienta de medición muy precisa de las habilidades y conocimientos de un niño, en nuestra cultura, la capacidad para rendir examen es solo otra lección de vida práctica que los niños deben dominar.

Informe sobre el progreso del alumno

Dado que Montessori cree en el progreso académico individual al ritmo de cada uno, y alienta a los niños a explorar sus intereses en lugar de simplemente completar tarea asignada por sus maestros, nosotros no ponemos notas ni tenemos un orden de mérito de los alumnos dentro de cada clase en base a sus resultados.

v En el nivel elemental, los alumnos suelen preparar una autoevaluación mensual del trabajo escolar de los meses anteriores. Cuando la han completado, se reúnen con sus maestros, quienes las revisan y agregan sus comentarios y observaciones.

v En muchas escuelas Montessori, los alumnos compilan una colección de sus trabajos que arman en una carpeta con el trabajo del año.

v Muchas escuelas organizan reuniones de padres, dos o tres veces por año, para revisar las carpetas y autoevaluaciones de sus hijos y analizar las evaluaciones de los maestros sobre el progreso de sus hijos.

v Lo frecuente es que  una o dos veces por año los maestros Montessori preparen una evaluación escrita del trabajo de los alumnos, el desarrollo social, y el dominio de las habilidades fundamentales.

¿Qué pasa con los niños con necesidades especiales?

Cada niño posee  áreas en las que está especialmente dotado, un singular estilo de aprendizaje, y algunas áreas que pueden ser consideradas como desafíos. Cada niño es único. Montessori está diseñado para permitir las diferencias. Permite que los alumnos aprendan a su propio ritmo, y es muy flexible para adaptarse a diferentes estilos de aprendizaje. En muchos casos, los niños con impedimentos físicos menores o discapacidades de aprendizaje funcionan muy bien en un entorno de clase Montessori. Por otra parte, algunos niños funcionan mucho mejor en un salón más pequeño más estructurado. Cada situación debe ser cuidadosamente evaluada individualmente para garantizar que el programa pueda satisfacer con éxito las necesidades y estilos de aprendizaje de cada niño.

Ser una maestra Montessori

Frecuentemente los padres Montessori llegan a ser los mejores maestros Montessori.

Montessori no es simplemente un método para enseñarles a los niños a leer; es una filosofía de vida. Generalmente, los mismos factores que llevaron a los padres entusiastas a una escuela Montessori en un primer momento, ofrecen la posibilidad de una vida profesional más allá de su rol de padres.

Cada año, miles de padres Montessori se acercan a la escuela de sus hijos, o son consultados respecto a la posibilidad de que ellos mismos realicen una capacitación Montessori. Un número significativo de administradores y docentes Montessori se inició como padres Montessori.

La capacitación Montessori está disponible en varias docenas de centros e institutos a través de Norteamérica y Canadá. Para quienes tienen una visión más internacional, existen también cursos en muchos otros países.

Los cursos comprenden generalmente un año de estudios. En los Estados Unidos, se organizan muchos cursos en instituciones de verano, que pueden comprender hasta diez semanas de estudio, seguido por un año de práctica docente supervisada. Algunos cursos son de un ciclo lectivo. Muchos cursos requieren título universitario, aunque los alumnos que aún deben completar su título de base pueden tomar su curso Montessori y recibir una certificación cuando hayan obtenido el título universitario.

Los aranceles van de $ 4000 a $ 10000 (traduce: dólares estadounidenses), dependiendo del curso. Existen docenas de asociaciones y centros Montessori que ofrecen capacitación. La calidad puede variar de mediocre a excelente. Una de las condiciones es la credibilidad del diploma final que otorgan. Dos de las  asociaciones más grandes e internacionalmente reconocidas que otorgan certificados Montessori son “The American Montessori Society (AMS)” y la “Association Montessori Internationale (AMI). Se debe tener en cuenta que algunas escuelas Montessori exigen docentes con credenciales de una de estas dos.

Los cursos acreditados por AMS se organizan en instituciones de uno o dos veranos seguidos de un año de práctica docente supervisada. Los programas de AMS son considerablemente más flexibles y adaptables. Los cursos de AMI siguen un programa más estandarizado y suelen requerir muchas más horas de clase y menos tiempo de práctica docente. Cada programa tiene sus defensores leales y elegir uno o el otro depende de la personalidad y las preferencias.

La práctica docente suele ofrecerse en el nivel maternal: (del nacimiento a los 2 años); infantil (3 a 6 años); primaria inferior (6 a 9 años); primaria superior (9 a 12 años); niveles secundarios (12 a 15 años y 15 a 18 años).

Muchas organizaciones ofrecen cursos a distancia, lo que permite que los alumnos completen una parte de sus estudios de forma independiente. Algunos estados y escuelas podrían no aceptar estas credenciales. Si estás considerando un curso a distancia, siempre es una buena idea confirmar con varias escuelas en las que te gustaría enseñar para determinar si tu capacitación satisface sus estándares.

Los salarios de los maestros Montessori en escuelas independientes son generalmente aceptables, pero normalmente más bajos que los de las escuelas estatales. Los maestros suelen referir que los salarios y beneficios más bajos son más que una compensación por una mayor satisfacción laboral y sin el papeleo ni la burocracia propia de muchas escuelas del sistema estatal. Los salarios se calculan generalmente en una escala basada en títulos, experiencia, e impuestos. En general faltan maestros Montessori, y en muchos casos los maestros certificados descubren que varias escuelas compiten por sus servicios.



Para más información sobre los programas de capacitación para ser maestro Montessori, las siguientes organizaciones pueden ayudarte a encontrar el programa que más se adapte a tus necesidades:

Association Montessori Internationale/USA (AMI/USA)
170 Scholfield Rd., W.
Rochester, NY  14617-4559
Teléfono: 716-544-6709
Fax: 716-467-1011

The American Montessori Society (AMS)
28 Park Avenue So.
New York, NY 10010
Teléfono: 212-358-1250
Fax: 212-358-1256

International Montessori Society  (IMS)
912 Thayer Avenue #207
Silver Spring, MD 20910
Teléfono: 301-589-1127

Montessori Centre Internationale (MCI)
[antes St. Nicholas Montessori and London Montessori Centres]
18 Balderton Street
London, WlY UTG, UK
Teléfono: 171-493-0165
Fax: 171-629-7808

Montessori Accreditation Council for Teacher Education (MACTE)*
Dr. Gretchen Warner, Executive Director
UW-Parkside, Tallent Hall
900 Wood Rd., Box 2000
Kenosha, WI 53141-2000
Tel: Toll-free: 1-888-446-2283  Local: 414-595-3335  Fax 404-595-3332
Correo electrónico: This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it

Montessori Institute of America (MIA)
PO Box 18659
Spokane, WA 992828-8659
Teléfono: 888-564-9556

Montessori Educational Programs International (MEPI)
5901 NW Waukomis Drive
Kansas City, MO 64515
Teléfono: 816-741-6940

Montessori World Educational Institute  (MWEI)
3025 Monterey Rd.
Atascedero, CA 93422
Teléfono: 805-466-2872

National Center for Montessori Education (NCME)
P.O. Box 1543
Roswell, GA  30077
Teléfono/Fax: 770-613-0055

*  MACTE es la organización que nuclea los programas de capacitación Montessori acreditados.

¿Montessori es lo correcto para mi hijo?

La mayoría de los docentes están de acuerdo en que Montessori es una buena elección para la mayoría de los niños, pero podría no serlo con sus padres.
Todo depende de lo que tu familia crea sobre tus niños y lo que es importante en su educación.
¿Creés que los niños deben ser tratados con dignidad y respeto, y deben ser alentados a ser independientes, deben tener confianza en sí mismos, y ser autodisciplinados?
¿ Creés que el mejor camino para la disciplina es ser coherente, sirviendo de modelo de la conducta correcta, y enseñándole a los niños a que aprendan a conciencia a hacer las cosas bien?
¿ Creés que la educación debe ser fascinante, intrigante, y muy agradable, en lugar de ser tradicionalmente estructurada y altamente competitiva?
Si es así, Montessori es justo para vos.

¿Pero, no existen niños a los que no les va bien en Montessori? La respuesta es tanto sí como no. Las escuelas Montessori suelen ser exitosas con alumnos que desafiarían cualquier escuela, incluyendo los muy distraídos y los muy impulsivos por quienes los padres suelen temer. La razón parece obvia; Montessori está diseñada para ser flexible, adaptando el programa para satisfacer las necesidades de cada niño en particular. También permiten que los niños se muevan por la clase, socialicen independientemente en lugar de ser partes de un grupo, y que progresen a su ritmo.
Esto no quiere decir que todas las clases y todos los maestros Montessori pueden satisfacer las necesidades de todos los niños. Es así particularmente, si el niño es violento, destructivo, o excesivamente perturbador de la paz y el orden de la clase. Todas las decisiones deben tomarse caso por caso.

¿Por qué hay tanta variedad entre las escuelas Montessori ?

Mucha gente supone que las escuelas “Montessori” son esencialmente iguales. En realidad, las escuelas Montessori pueden diferir muchísimo, en tamaño, servicios, programas, y clima emocional. Comparten una filosofía común y un proyecto básico, pero puede haber enormes variaciones entre escuelas que comparten el mismo nombre “Montessori”
Hay más de 5000 escuelas Montessori en Norteamérica, pero cada una es única e irrepetible. Aún dentro de una misma escuela, cada clase puede tener diferente aspecto y sentir distinto de las otras, reflejando los intereses y personalidades de los maestros; sin embargo, en las clases que siguen  correctamente la propuesta Montessori, se pueden encontrar ciertas características comunes.
La Dra. Montessori fue una brillante estudiosa del desarrollo del niño, y la propuesta que surgió de sus investigaciones ha resistido el examen durante 92 años en las escuelas Montessori alrededor del mundo.
El enfoque Montessori tiene tres grandes cualidades: el modelo es repetible, puede adaptarse exitosamente a toda clase de situaciones nuevas, y es sostenible (los programas Montessori no suelen autodestruirse después de unos pocos años, como lo hacen muchas otras reformas educativas). Sin embargo, la única educadora Montessori pura fue la misma Dra. María Montessori.  El resto de nosotros interpreta y filtra sus ideas a través de nuestras personalidades y experiencia.

La elección de una escuela Montessori para tu hijo

Aunque la mayoría de las escuelas Montessori intentan permanecer fieles a su interpretación de los conceptos e investigaciones de la Dra. Montessori, todas en cierta medida, han recibido la influencia de nuestra cultura y tecnología.
Quizá, la cuestión más relevante al elegir una escuela Montessori, es considerar cuánto coincide con tu sentido de lo que querés para tu hijo. Ningún proyecto educativo puede ser el correcto para todos los alumnos. Lo más inteligente es buscar la que ofrece la mejor coincidencia no solo entre el alumno y la escuela, sino también entre los valores de los padres y las razones para la educación de su hijo y lo que una escuela determinada puede ofrecer con un sentido realista. Yo creo que encontrar la escuela correcta para mamá y papá es tan importante como encontrar la escuela correcta para el hijo.
Finalmente, la elección de una escuela Montessori se reduce a una cuestión de estilo personal y preferencia. Si al visitar una escuela te encontrás a gusto con su ambiente y práctica, será al menos un ejemplo de lo que vos definís como una buena escuela.
Para determinar cuál escuela es mejor, todos debemos confiar en nuestros ojos, oídos e instintos. Nada reemplaza a la observación personal. La escuela que a un padre lo entusiasma, puede ser totalmente desacertada para otro niño. Por el contrario, otro padre puede haber decidido que “Montessori no funciona” en tanto está claramente funcionando bien para tu familia. Confiá en tu propia experiencia, sin los comentarios de otros padres.

¿Cómo puedo saber si encontré una escuela Montessori “verdadera” ?

Características de una escuela Montessori auténtica

La Dra. Nancy McCormick, fundadora de la “American Montessori Society” y co-fundadora de la Fundación Montessori, identificó las siguientes características de una escuela Montessori “auténtica”: *

* Las siguientes ideas están extraídas de The Authentic American Montessori School: A Guide to the Self-Study, Evaluation, and Accreditation of American Schools Committed to Montessori Education, por la Dra. Nancy McCormick Rambush y el Dr. John Stoops, publicado en 1992 por la Commission on Elementary Schools of the Middle States Association of Colleges and Schools and the American Montessori Society

El ambiente de aprendizaje Montessori

Un ambiente centrado en el alumno: El foco de actividad en el contexto Montessori está en el aprendizaje de los niños, no en la enseñanza de los maestros. Generalmente, el trabajo del alumno es individual o en pequeños grupos egocéntricos. Habrá muy pocas lecciones con el grupo total.

Un ambiente preparado que responde: El ambiente debe estar diseñado para satisfacer las necesidades, intereses, habilidades, y desarrollo de los niños en la clase. Los maestros deben diseñar y adaptar el ambiente teniendo en mente esta comunidad de niños, modificando rápidamente la selección de material didáctico disponible, la disposición física, y el tono de la clase para adaptarlos mejor a las necesidades siempre cambiantes de los niños.

Hacer foco en el progreso y el desarrollo individuales: Dentro de un programa Montessori, los niños progresan a su propio ritmo. Pasando al próximo escalón en cada área del aprendizaje cuando están listos. Si bien el niño vive en una gran comunidad de niños, cada alumno es considerado como un universo en sí mismo.

Actividades Montessori de aprendizaje
Manos al aprendizaje: En Montessori, los alumnos rara vez aprenden de libros de texto o manuales., En todos los casos, el contacto personal directo ya sea con las cosas reales en estudio o con modelos concretos que dan vida a los modelos abstractos, permiten que los niños aprendan  con una comprensión mucho mayor

Actividad espontánea: Es natural que los niños sean inquietos, toquen las cosas, y exploren el mundo a su alrededor. Cualquier ambiente Montessori verdadero, alienta a los niños a moverse libremente, dentro de límites razonables de conducta apropiada. La mayor parte del tiempo ellos eligen el trabajo que capta su interés y atención, aunque los maestros se esfuercen en atraer su atención y captar su interés con nuevos desafíos y áreas de estudio. Y aún dentro de esta atmósfera de actividad espontánea, los alumnos finalmente deben dominar las habilidades básicas de su cultura, aún si prefirieran evitarlo.  

Aprendizaje activo: En las clases Montessori, los niños no solo eligen su propio trabajo la mayor parte del tiempo, sino que también siguen con sus tareas, regresando para continuarlas a lo largo de muchas semanas o meses, hasta que el trabajo finalmente es  “tan fácil para ellos” que ellos se lo pueden enseñar a los niños más pequeños. Ésta es una de las tantas formas que los docentes Montessori utilizan para confirmar que los alumnos han alcanzado el dominio de cada destreza.

Actividad dirigida a voluntad: Uno de los conceptos Montessori clave es la idea de que los niños están guiados por su deseo de transformarse en seres independientes y competentes en el mundo, para aprender cosas nuevas y dominar nuevas habilidades. Por este motivo, las recompensas exteriores para producir una motivación externa son, no solo innecesarias sino que potencialmente pueden conducir a adultos pasivos que dependen de los otros en todo, desde su propia imagen al permiso para alcanzar sus sueños. En el proceso de hacer elecciones independientes y explorar conceptos mayormente por sí mismos, los niños Montessori construyen su propio sentido de identidad individual y del bien y el mal.

Libertad dentro de límites: Los niños Montessori disfrutan de una libertad considerable de movimiento y elección,  sin embargo su libertad siempre se encuentra dentro de límites cuidadosamente definidos dentro del rango de su conducta. Son libres para hacer todo lo que sea apropiado a las reglas de conducta de la comunidad, pero son rápida y firmemente reorientados si cruzan la línea.

Motivación intrínseca para aprender: En los programas Montessori, los niños no trabajan por las notas o las recompensas externas, tampoco completan simplemente las tareas dadas por sus maestros. Los niños aprenden porque están interesados en las cosas, porque todos los niños comparten el deseo de transformarse en seres humanos competentes e independientes.

Las comunidades Montessori de alumnos

Grupos de edades heterogéneas: Las clases Montessori reúnen a niños de dos, tres o más niveles de edad en un grupo familiar. Los niños permanecen juntos varios años, en los que solo los alumnos mayores pasan a la clase siguiente a fin de año.

Un contexto de familia: Las clases Montessori son comunidades de niños y adultos. Cuándo los niños crecen y son más capaces, asumen un rol mayor en el cuidado del ambiente y para satisfacer las necesidades de los niños más pequeños de la clase. El foco está,  no tanto en los maestros, sino en toda la comunidad de niños y adultos en su conjunto, más parecido a lo que uno encuentra en una familia real.

Cooperación y colaboración, en lugar de competencia: Se incentiva a los niños Montessori para que se traten entre ellos con amabilidad y respeto. Los insultos y la conducta esquiva suelen ser mucho más raros de observar. Por el contrario, generalmente nos encontramos con niños que sienten un gran cariño, uno por el otro, y que están libres del complejo de superioridad y de una innecesaria competencia interpersonal por atención y prestigio. Porque, los niños aprenden a su propio ritmo, y los maestros se abstienen de comparar a los alumnos entre sí.

Despertar y alimentar el espíritu humano

El niño como ser espiritual: Montessori veía a los niños más allá de como simples escolares. Desde su punto de vista, cada niño es un ser humano total y completo, la madre o el padre del hombre adulto o la mujer que va a ser. Aún cuando muy pequeño, el niño comparte con el resto de la humanidad, esperanzas, sueños y temores, emociones, y anhelos. Desde su perspectiva, esto va más allá de la salud mental y hasta llega al verdadero núcleo de la vida espiritual interior de uno mismo. Montessori concientemente diseña comunidades sociales y experiencias educativas que cultivan el sentido de independencia del niño, su dignidad, amor a la paz, pasión por el trabajo auto-elegido bien hecho, y la habilidad para respetar y celebrar el espíritu individual dentro de la gente de todas las edades y el valor de la vida.

Valores universales: Montessori les enseña deliberadamente a los niños no solo modelos apropiados de conducta cortés, sino que busca infundir los valores universales básicos dentro del núcleo de la personalidad del niño. Estos valores incluyen la dignidad, la aceptación de la singularidad y dignidad de cada persona que encontramos, bondad, serenidad, compasión, comprensión, honor, responsabilidad individual, y coraje para hablar con nuestro corazón.

Comprensión global: Todas las escuelas Montessori son en gran medida, escuelas internacionales. No solo suelen atraer un alumnado muy variado que representa muchos trasfondos étnicos, religiosos, y contextos internacionales, sino que ellos celebran activamente la diversidad. El programa de estudios es internacional en su herencia y foco, y busca concientemente promover una perspectiva global.

Servicio al otro: La perspectiva espiritual de Montessori lleva a las escuelas Montessori a organizar de ex profeso programas de servicio comunitario que van desde las contribuciones diarias a los otros en la clase o el entorno escolar, a programas de alcance comunitario que permitan que niños y adultos hagan la diferencia en la vida de otros. La idea fundamental es la de servicio.




El maestro Montessori

Autoridad: El maestro es firme en apariencia y comprensivo en verdad, la clase de adulto que responde con empatía a los sentimientos de los niños, en tanto pone límites claros y consistentes.

Observador: El maestro Montessori es un observador entrenado del aprendizaje de los niños y sus conductas. Estas observaciones meticulosas se registran y se usan para inferir en dónde está cada alumno en términos de su desarrollo; y hace que el maestro sepa cuando intervenir en el aprendizaje del niño, con una nueva lección, un estímulo fresco, o un refuerzo de las reglas de conducta básicas.

Un recurso educativo: Los maestros Montessori facilitan el proceso de aprendizaje sirviendo como recurso educativo al que los niños pueden recurrir cuando organizan información, impresiones, y experiencias.

Rol modelo: Cómo todos los grandes maestros, el educador Montessori modela deliberadamente las conductas y actitudes que está trabajando para infundir en sus alumnos. Dado el énfasis de Montessori en el desarrollo del carácter, el maestro Montessori es generalmente calmo, amable, cálido, y cortés con cada niño.

Lo que hacen los maestros Montessori

Respetuosamente comprometido con el estudiante: El maestro Montessori reconoce que su rol no es tanto el de enseñar como el de inspirar, tutelar, y facilitar el proceso de aprendizaje. El verdadero trabajo de aprendizaje pertenece al niño individual. Por eso, el educador Montessori es siempre conciente de su rol de ayudar a que cada niño pueda realizar su potencial como ser humano y su rol de crear un ambiente para el aprendizaje en el que los niños se sienten seguros, apreciados, y autorizados.

Facilita la “coincidencia” entre el estudiante y el conocimiento: Los maestros Montessori están entrenados para identificar la mejor respuesta a los intereses y necesidades cambiantes de cada niño como individuo único. Debido a que, reconocen que los niños aprenden de modos muy diferentes y a su propio ritmo, los educadores Montessori entienden que “deben seguir al niño”, ajustando sus estrategias y cronograma, para que convenga al desarrollo de cada uno de sus alumnos.

Ingeniería ambiental: Los maestros Montessori organizan apropiadamente el contexto social y los programas académicos de acuerdo con su correspondiente nivel de desarrollo. Lo logran en gran medida través del diseño de la clase, la selección y organización de las actividades de aprendizaje, y la estructura del día.

Frecuentemente, un signo del compromiso de la excelencia profesional de la escuela es su membresía en una de las asociaciones profesionales Montessori, tales como la Association Montessori Internationale (AMI), la American Montessori Society (AMS), o el recientemente organizado International Montessori Council. Estas organizaciones también les ofrecen a las escuelas la oportunidad de estar acreditadas. Existen, también varias docenas de organizaciones más pequeñas. Además, es importante recordar que muchas escuelas Montessori excelentes, deciden no afiliarse a ninguna organización nacional. Son independientes.


Last Updated (Wednesday, 21 July 2010 11:35)